Tras los amistosos ante Millonarios y Peñarol, River volvió a mostrarse en cancha bajo la conducción de Marcelo Gallardo después de un pésimo cierre de año. Con matices, algunas variaciones y varias tendencias conocidas, el equipo dejó señales que permiten empezar a delinear cómo será su identidad en este 2026 que recién comienza.
1. El punto de partida del análisis
Este análisis se apoya exclusivamente en lo observado en los dos amistosos de pretemporada. No se trata de conclusiones definitivas ni sentencias cerradas, sino de tendencias iniciales que sirven como marco para entender hacia dónde puede evolucionar el equipo a lo largo del año.
2. Las cinco claves generales
El funcionamiento del mediocampo, la dificultad para convertir goles, las distancias entre líneas, un estilo de juego directo y el impacto de los juveniles, que otra vez aparecieron como solución.
3. El rol de Aníbal Moreno
La posición más determinante del campo mostró ajustes. Aníbal Moreno cayó reiteradamente a la primera línea para recibir, sobre todo ante bloques altos. Un movimiento habitual en su etapa en Palmeiras, desde donde logró ordenar la salida y dar claridad en la primera fase.
4. Fausto Vera como único cinco
Fausto Vera dejó una imagen positiva. Como volante central único sufre cuando debe defender a campo abierto o a sus espaldas, pero con pelota ofrece control, pases seguros y una defensa más vertical que horizontal. También se recostó a banda para cubrir subidas del lateral.
5. El caso Castaño
Castaño volvió a confirmar una constante: es un futbolista que necesita contacto permanente con la pelota. Cuando se ubica lejos de la base pierde influencia. Su tendencia a adelantarse no siempre lo favorece, aunque rotó con Quintero para sostener la circulación.
6. Un problema persistente: el gol
La falta de gol aparece como un déficit claro. River acumula jugadores en zonas avanzadas, pero pocos atacan el área con agresividad. Los que sí lo hacen, como Galoppo, Salas o Viña, ofrecen menos calidad técnica en comparación con otros intérpretes.
7. Driussi y su función
Driussi es titular y aporta apoyos, técnica y arranque de transiciones, pero no se destaca atacando el área. No es dominante en el juego aéreo ni agresivo en la definición, y cuando se lo utiliza para fijar centrales pierde incidencia en el juego.
8. Distancias largas entre líneas
Uno de los grandes problemas del 2025 reapareció: jugadores demasiado separados. En la salida, laterales muy altos, mediocampistas alejados entre sí y atacantes adelantados generan un equipo largo y vulnerable a la pérdida.
9. Juego directo y poco control
Esa estructura deriva en un juego más directo que controlador. Frente a rivales compactos y con presión, River lateraliza o divide la pelota. Contra bloques medios la tendencia se mantiene, aunque con algo más de circulación interior.
10. El impacto de los juveniles
Subiabre, Galván y Lencina lograron juntar líneas a partir de asociaciones cortas. No fue constante, pero cuando participaron impusieron condiciones y rompieron con la lógica del equipo largo, generando conexiones más naturales.
11. Pocas variaciones respecto al pasado
No se vieron cambios profundos en el estilo. River sigue siendo un equipo de transiciones, que no sostiene posesiones largas. Ante Millonarios hubo intenciones de control, pero predominó la búsqueda de segundas pelotas.
12. Una contradicción discursiva
Resulta llamativo si se lo contrasta con el discurso de Gallardo, quien habló de pausa, reinicio y posesiones pensadas. Por ahora, esas ideas aparecen de forma esporádica y no como una identidad consolidada.
13. Conclusión abierta
Esto recién empieza. No hay verdades absolutas ni diagnósticos definitivos, pero la tendencia se asemeja bastante a la del año pasado. Quizá haya una leve mejora por la calidad individual, aunque el desafío será transformar esas señales en un funcionamiento sostenido.
