Fue rara la sensación final del partido. Siempre tenemos la expectativa y la ilusión de poder ganar, de conseguir los tres puntos deseados para verlo a River victorioso y puntero. Lamentablemente no se pudo y por eso tuvimos que conformarnos con un empate, que si nos ponemos a analizar el partido completo llegaremos a la conclusión de que no es un mal resultado. Fue un tiempo para cada uno. Íntimamente deseábamos que la primera etapa dure unos minutos más y nos pasó lo contrario en el complemento, cuando nos pusimos a mirar el reloj a cada rato para saber cuanto faltaba. River mostró dentro del mismo encuentro su versión mas destacada y también la menos convincente.
Así fue la visita a Rosario. Una muestra más de un estilo e idea que va creciendo partido a partido, pero que al mismo tiempo convive con algunas falencias en ofensiva que le impide darle una mejor forma a sus actuaciones. Hasta ahora en estas tres fechas vimos a un equipo que asume riesgos en el fondo pero defiende bien, que tiene presencia y estructura colectiva en el mediocampo y que le falta explosión, fuerza y gol en sus hombres de ataque. Este es un poco el resumen de lo que nos ha dado River en este arranque de torneo que para mi gusto es positivo y con una marcada mejoría si tomamos como referencia lo realizado el año pasado.
Las cosas positivas de la visita a Rosario
Es cierto que hace falta más para que nos entusiasmemos de verdad con la posibilidad de ser campeones, pero también es una realidad que se van viendo algunos aspectos positivos. Se mantuvo otra vez la valla invicta. Clara señal de que el equipo hoy defiende mejor y esta mas equilibrado. Muy seguro Santiago Beltran y buenos rendimientos de Lucas Martinez Quarta y de Paulo Diaz. El chileno regresó tras haber tenido un pie y medio afuera del club durante dos meses y cumplió. La presencia de Anibal Moreno, Fausto Vera y Tomás Galván le dan otro cuerpo al equipo. Potenciaron la estructura y el funcionamiento colectivo. Vemos con ellos otra dinámica y agilidad en un sector que antes no funcionaba y tenia muchos problemas. Juanfer Quintero, aún con altibajos juega y hace jugar. Es lo distintivo, la luz individual que se destaca en una idea de juego que lo tiene como pieza importante. Por sus pies pasa el manejo, la distribución, la paciencia, la pausa y la inteligencia para que el equipo domine desde la tenencia y elaboración. River mostró en Rosario su mejor cara en los 45 minutos iniciales. Manejó el tramite y se sintió cómodo. Sólo le faltó mayor profundidad, un poco más presencia y buena terminación en los últimos metros.
El déficit de gol en la delantera
Hasta ahora es el déficit mas marcado de River y no sólo en este último partido. También lo viene siendo en el inicio del 2026 que ya lleva tres fechas de torneo y dos amistosos de preparación. Arriba falta explosión y desequilibrio. Los delanteros son asociativos pero no resultan inquietantes para las defensas rivales. Sebastián Driussi juega mucho de espaldas y por lo general afuera del area. Facundo Colidio lo hace de extremo, arrancando de atras, pegado a la raya y lejos de todos. No es la falta de gol lo único que preocupa. Considero que es mas grave esa sensación que en los últimos metros se diluye todo lo bueno que se construyó hasta llegar ahí. El equipo incorporó el recurso de patear al arco de media distancia y es algo saludable. A eso le debe agregar pisar mas el area. Una vez dentro tener movimientos de anticipo a la marca. Ofrecer una variante valida en el juego aéreo. Encarar y maniobrar para romper cerrojos defensivos. Ganar faltas. Generar situaciones de peligro. Los delanteros forman parte del circuito colectivo pero no se imponen individualmente.
Por eso repito que la falta de gol en los atacantes es un problema pero no el principal. Goles pueden y deben hacer todos. El tema es inquietar y generar peligro real en el area contraria. A este panorama también debemos sumar a Maxi Salas, quien tampoco con sus ingresos aporta algo distinto y parece atravesar su etapa mas baja con esta camiseta. Perdió esa chispa que mostró de arranque y se lo ve desesperado por hacer todo y no lograr nada. Peleador, responsable de faltas tontas y tarjetas evitables. Casi le comete un penal a Di Maria que nos pudo costar muy caro. Ante la decisión de no traer un 9 en este mercado de pases, es llamativa la ausencia de Agustín Ruberto en los 270 minutos disputados en el campeonato. Se esperaba verlo mas seguido y hasta ahora no sucedió. Por sus características puede ser el hombre que le ponga fin a una racha negativa y atípica para River. El último gol anotado por un delantero fue el de Salas a Racing por Copa Argentina el 2 de octubre del año pasado. Ya son cuatro los meses y muchos los partidos sin convertir que llevan los delanteros y esto se evidencia en una sequía de 10 partidos para el ex Racing, 13 para Driussi (2 de agosto a Libertad) y 21 para Colidio (19 de julio frente a Instituto). Se entienden los conceptos de Marcelo Gallardo en su búsqueda ofensiva, tienen lógica y estan bien fundamentados, pero no es normal ni natural que un equipo competitivo como River tenga delanteros con el arco tan cerrado. Ojalá solo sea una racha que se corte rápido y el equipo pueda encontrar en ofensiva lo necesario para aprovechar y concretar todo lo bueno que va mostrando en sus otras líneas. Puede haber una llave importante a partir de ahora con el desequilibrio en ataque que aportará Kendry Paez. La creatividad, el desparpajo y el talento del ecuatoriano deberían ser fundamentales para sumar una variante mas en ataque y desbloquear los goles ausentes.
Mientras tanto se valora que River sostenga un estilo, confíe en su idea y no renuncie a ella en ningún escenario ni ante cualquier rival. La visita a Rosario era de alto riesgo y una buena vara para ver donde esta parado River en este arranque del año y la conclusión es positiva. En una cancha siempre difícil y ante un buen adversario empujado por su gente, logró imponerse y mereció algo mas en ese buen primer tiempo. En la segunda mitad, aún bajando el nivel, supo tener carácter, presencia y orden defensivo para salir bien parado de los tramos complicados que le propuso el partido. El 0 a 0 no era el resultado que se fue a buscar, pero se lo acepta sabiendo que es un paso adelante en la consolidación y construcción de ese equipo que encare con éxito el duro camino de este campeonato. Ya quedo atras la parada de Rosario. Ahora deberá continuar su viaje y hacer el recorrido necesario que de a poco lo vaya convirtiendo en un River Plate confiable, protagonista y gran candidato al título.
