Cualquier palabra es insuficiente para dar real dimensión de la mejor vuelta olímpica de la historia de River, aquella que realizó para celebrar la conquista de la Copa Libertadores ante su eterno rival. Ninguna descripción alcanza. La fiesta de esta noche fue de colección, completamente inolvidable.
A las 20.59 empezó la vuelta olímpica más soñada de todas. A bordo de un micro descapotable diseñado para la ocasión, todos los jugadores del Millonario pudieron recorrer la pista de atletismo del estadio Monumental a pocos metros de las tribunas, donde los hinchas deliraban al grito de “dale, campeón”.
Como si eso fuera poco, el contexto fue ideal, perfecto. Es que al mismo tiempo hubo bombas de estruendo, fuegos artificiales y pirotecnia de todo tipo proveniente desde las instalaciones del club -cerca de la pileta descubierta- para iluminar la noche.
Las llamas intermitentes que hubo a metros del verde césped aportaron un colorido especial para acompañar a los papelitos rojos y blancos. Un momento único, irrepetible. Fue completamente inigualable. Así la fiesta de River por la Libertadores conseguida ante Boca tuvo su episodio de alegría para quienes el 24 y 25 de noviembre se privaron de vivir un acontecimiento increíble por culpa de un grupo de imbéciles. Se hizo justicia y hoy festejaron quienes más lo merecían.





