(Mendoza – Enviado Especial) Cerca de 20 mil almas riverplatense acompañaron al equipo en Mendoza. Alentaron durante casi toda la noche, pero a los 30 minutos del complemento comenzaron a manifestar su enojo hacia el plantel y los principales dirigentes.
Se acercaba el final del Superclásico, River perdía 1-0, jugaba con uno menos por la expulsión de Nicolás Domingo, y los hinchas continuaban apoyando el equipo, pero de un momento para otro llegaron las manifestaciones de repudio.
Exactamente iban 30 minutos del segundo tiempo cuando desde el centro de la popular de River Plate empezó a sonar una de las canciones tradicionales en las protestas futbolísticas: “Jugadores, la con… de su madre / A ver si ponen huevo, que no juegan con nadie”.
Creer o reventar, unos segundos después Leandro Gracián amplió la diferencia en favor de Boca y el grito de repudio se hizo masivo y ensordecedor. Cansados del nivel espantoso de algunos jugadores, los hinchas estallaron de furia.
Y por si fuera poco, la gente de River volvió a dejar en claro su disconformismo con el plantel y los principales dirigentes, metiendo a todos en una misma canción: “Oh, qué se vayan todos / Qué no quede ni uno solo”. Sin embargo, la calma llegó enseguida, porque la historia ya estaba juzgada. Los papelones se repiten una y otra vez, y el hincha millonario ya no sabe qué hacer…
Imagen: La Página Millonaria.



