El mediocampista millonario se repuso después de su mal comienzo de año y redondeó una gran actuación ante Independiente Rivadavia, siendo eje de los ataques y de la cirulación de pelota.
Había sido muy criticado por los hinchas. Resistido desde su llegada, no había empezado bien el torneo producto de un nivel de juego muy bajo. A tal punto que una de las principales críticas que recibía Almeyda, era la inclusión del ex-Zaragoza dentro del equipo titular en reemplazo de Martín Aguirre, de gran semestre en la primera ronda del torneo y de buena actitud en los pocos minutos que le tocó jugar en lo que va del 2012.
De hecho, parecía que las chances de Ponzio se empezaban a acabar, aun con solo dos partidos oficiales disputados. Es más, muchos creyeron que si el volante volvía a tener una actuación como las del verano, la de Isidro Casanova o La Plata, River jugaría en San Juan ante Desamparados sin su presencia. Es que su bajo rendimiento resultaba alarmante.
Sin embargo, ante Independiente Rivadavia, fue la figura de la cancha. Sí, contra todos los pronósticos, Leonardo se hizo cargo de la banda derecha cuando fue expulsado Carlos Sánchez y se adueñó de ese sector, tanto en defensa como en ataque. Y además se convirtió en un jugador clave para colaborar con Cirigliano en la recuperación y para asistir a los delanteros en ataque. La prueba de ello estuvo en el gol del Chori Domínguez, cuando Ponzio recibió una descarga de Cavenaghi y limpió la pelota sobre la izquierda, para iniciar el contragolpe que terminó con el 2-0 del conjunto millonario.
Cómo habrá sido, que los hinchas aplaudieron varias de sus jugadas y lo despidieron de la cancha con más aplausos todavía. Claro que ahora tendrá que mantener esa aprobación en la gente.



