Pese a que al amistoso ante Racing no contó con la presencia de los hinchas del conjunto de Avellaneda en Núñez, el Monumental tuvo un operativo de seguridad descomunal. Además, hubo reventa a precios de ventanilla…
Fue un domingo extraño, difícil de comprender. Por un lado, River, Racing y un Monumental semivacío producto del valor excesivo de las entradas, que alejaron al hincha de la cancha. Y por el otro, un fuerte operativo policial en todo el barrio River a pesar de la ausencia del público visitante.
Afuera del estadio, tanto en el ingreso como a la salida, hubo muchas calles cerradas y fenólicos que -por ejemplo- cortaron Lidoro Quinteros, la avenida por la que suele movilizarse la parcialidad del club rival, y que separaron el acceso por Figueroa Alcorta del acceso por Udaondo.
Más llamativo aún fue que, una vez finalizado el partido, sobre los vallados de Quinteros hubo además una importante custodia de Infantería. Una escena que se repitió también sobre la zona de Udaondo y Lugones.
Pero además, en los efectivos policiales se notó una llamativa inquietud, que antes de que iniciara el amistoso se trasladó en maltrato a los pocos hinchas que pagaron precios desorbitantes por sus entradas.
Mientras que en el interior del Monumental hubo una excesiva cantidad de agentes de seguridad privada. Excesiva por tratarse de un partido amistoso sin público visitante y más aún porque a lo largo de toda la semana se había advertido que el socio e hincha de River no concurriría en masa.
Encima, para colmo de males, luego de que el equipo de Ramón venciera al de Zubeldía por penales, varios hinchas saltaron al campo de juego y los agentes de seguridad hicieron el ridículo al no poder contenerlos. Cosa que ocurre en cada partido que se juega en el Monumental.
Entonces, entre los vallados, fenólicos, la gran cantidad de policías y los agentes de seguridad privada, River tuvo que afrontar un circo que implicó un costo demasiado alto para un amistoso sin público visitante.
Algunos rumores previo al partido señalaron un posible cruce entre facciones de la hinchada de River. Lo que sería aún más preocupante: si los rumores fueron reales como para montar semejante operativo, ¿por qué se decidió jugar el amistoso de todas formas? ¿Acaso el negocio puede más que la seguridad de la gente?
Y por último, párrafo aparte para la inexplicable reventa de entradas. Ayer, desde el mediodía, la reventa se convirtió en un canal adicional al expendio de localidades. A las 12 cerraron las boleterías y la gente que llegó después de ese horario debió adquirir sus tickets en la reventa, pero a precio de ventanilla. Lo que demostró que no se revendieron entradas, sino que se trató de una modalidad de venta paralela e insólita.
FOTO: Los fenólicos que dividieron los accesos de Alcorta y Udaondo.

FOTO: Quinteros fuertemente custodiada al finalizar el partido.





