(Corrientes – Enviados especiales) Los hinchas de River también revolucionaron Corrientes, pero a diferencia de lo que ocurrió en otras ciudades del Interior que recibieron a La Banda, la fiesta estuvo lejos de ser completa. Entre la derrota bochornosa, un operativo policial amateur y una cancha de condiciones precarias, el sacrificio de la gente se sintió el doble.
La mayoría de los hinchas de River que coparon la ciudad correntina llegaron en el mediodía del sábado. Muchos partieron desde diferentes puntos del país después de la jornada laboral del viernes y recorrieron cientos o incluso miles de kilómetros para acompañar a la camiseta en esta nueva y dolorosa parada que significó Corrientes.
Esta provincia que hacía 15 años que no recibía al conjunto de Núñez y que -desde el jueves- le manifestó un cariño sorprendente, como si el tiempo nunca hubiera pasado. Entre todos tiñeron el Litoral de rojo y blanco. Cómo habrá sido la expectativa en torno a la presentación de River, que cinco horas antes de que empezara el partido ya había al menos unos 300 hinchas en el estadio. Aun a pesar del sol radiante y una temperatura que rondó los 34 grados.
Sin dudas, volvieron a dar fe de su pasión extrema. Lástima que nadie haya comprendido ese amor que sienten por esta camiseta. Es que todos, absolutamente todos, les hicieron las mil y una en contra de ese sentimiento irracional por La Banda. Desde los revendedores de entradas, que no faltaron, obvio, pasando por los jugadores y la Policía, hasta los organizadores del encuentro.
Boca Unidos y el gobernador Ricardo Colombi jamás comprendieron que River está más allá de un logro político o de la mera satisfacción de negarse a resignar una localía que de por sí -en cancha de Huracán- ya estaba resignada. Prefirieron desafiar a un grande y terminaron denotando las falencias de la provincia para albergar un evento semejante.
No solo por las pésimas condiciones del estadio, precario como pocos en el país, sino además por la incapacidad de la Policía. Esa que organizó a los hinchas visitantes a través de la Policía Montada y que durante varios minutos mantuvo a miles de hinchas debajo del sol porque los molinetes del único acceso se habían quedado sin luz… Chicos, mujeres y ancianos se prepararon para vivir una fiesta y terminaron padeciendo una verdadera tortura.
Incluso, a pocos minutos de que empezara el encuentro, la Policía quedó desbordaba y tuvo que liberar el ingreso, por lo que mucha gente que pagó por una popular terminó en una platea de 250 pesos que resultó irrisoria para las comodidades que presentó. Incluso, La Página Millonaria pudo dialogar con hinchas que llegaron a pagar hasta 1.600 pesos en reventa y tuvieron que vivir el partido prácticamente hacinados. Y encima de todo ello, el resultado. Esa derrota bochornosa y un recuerdo que resultará agrio hasta vaya uno a saber cuándo.
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