El volante usó por primera vez la camiseta número 10 y aprobó el examen: fue el más peligroso en ataque, encaró casi siempre bien y descargó con criterio. De un tiro libre suyo vino el gol y devolvió a River al partido cuando el Millonario estaba nocaut.
A pesar de todo lo malo que trae una derrota, hay que rescatar lo positivo. En el debut de River en el campeonato, lo mejor fue, sin dudas, el nivel de Manuel Lanzini, que volvió al club y fue el mejor del equipo.
Dentro de un rendimiento colectivo muy flojo, el juvenil (tiene 19 años) fue por lejos el más peligroso en ataque, volviendo loco al lateral derecho de Belgrano desde los primeros minutos.
Bien tirado al costado, fue siempre opción de pase y manejó la pelota con criterio: cuando tuvo que encarar lo hizo, pero cuando había un compañero mejor ubicado, descargó sin complicaciones.
Además, tuvo dos tiros libres. Uno dio en el travesaño y el otro fue el gol del descuento. Es cierto, la pelota se desvió, pero valió igual.
Se había hablado mucho del nivel en que volvería Lanzini después de un año en el Fluminense, más todavía cuando Matías Almeyda decidió darle la 10. Y el volante respondió con una buena actuación, aunque no alcanzó para remediar el mal rendimiento de sus compañeros.



