El volante de River festejó su tercer gol en Primera y el primero en Núñez, luego de los dos que hizo en el Apertura, en Santa Fe y en el Sur. Su tanto sirvió para abrir el camino del triunfo contra Huracán.
Erik Lamela heredó la 10 de Ariel Ortega y esta tarde, luego de arrancar algo dormido, tuvo un gran desempeño. Se puso el equipo al hombro y se hizo cargo de casi todas las jugadas en ataque, criterioso para gambetear y tocar de primera cuando era necesario.
Además, atento en ir a buscar la asistencia de Mariano Pavone para el primero y mucha tranquilidad para tocar suave, ante la salida de Gastón Monzón. El pibe lo gritó con alma y vida y marcó el camino hacia la victoria.
Al igual que su primer gol en Primera, también coronó una muy buena jugada colectiva y también recibió el último pase de los pies del Tanque. En aquella oportunidad, había puesto el 1-1 contra Colón.
Luego, en cancha de Lanús, había abierto la cuenta tras una buena jugada individual de Roberto Pereyra. Lo cierto es que Lamela está comenzando a plasmar en cancha todo lo que se esperaba de él.
Imagen: Federico Peretti | La Página Millonaria



