La dirigencia de River aplicó el sentido común y tomó el mejor camino posible para el futuro inmediato del club. La continuidad de Juan José López es un claro acierto y los argumentos están a la vista: resultados positivos y un equipo con carácter e identidad.
Antes de la asunción de Juan José López como entrenador, en el presente de River reinaban las llamas y la urgencia de tener que conseguir puntos como sea para salir de la zona roja. Siete eran los partidos sin ganar y se avecinaba un choque tan importante como complicado ante el rival de toda la vida. El Negro no tuvo miedo y se hizo cargo de la situación, intentando recuperar la idolatría parcialmente perdida por su paso por Boca.
Luego del triunfo ante Boca se mantuvo una línea y una idea de juego. River fue otro en cada partido. Pareció, salvo en el encuentro ante Estudiantes, un equipo mentalizado en el objetivo y dueño de armas y de un carácter fundamental para afrontar el duro presente adverso.
Por esto mismo, es acertado intentar repasar los puntos a favor y algunos pocos factores negativos que tuvo este breve, pero exitoso, período de Juan José López sobre el final del certamen.
A favor:
– El equipo cambió su mentalidad en muy poco tiempo y consiguió resultados inmediatos.
– Se ganó el Superclásico con una jerarquía sobresaliente.
– Se mantuvo una idea y una línea de juego que favorece a la regularidad de los futbolistas.
– Se les dio confianza a los jugadores ante algún bajo rendimiento en un partido.
– Se superaron los 30 puntos y se salió de la zona de Promoción en base a carácter y fortaleza cerebral.
En contra:
– Quizás, en algunos encuentros, o más precisamente en algunos pasajes de los mismos, River no respetó su ideología futbolística y se recurrió de manera desmedida al juego conservador y mezquino.
– Así como se destacó el crecimiento mental a lo largo de estos juegos, también hay que destacar que al equipo le costó reponerse y se desequilibró cuando recibió un duro golpe ni bien comenzado un partido.
Imagen: La Página Millonaria.




