A diferencia de otros partidos, donde la contundencia del Millonario se sostuvo con una última línea firme, en Rafaela los defensores padecieron a los atacantes locales y no lograron brindar seguridad.
El equipo de Marcelo Gallardo no tuvo su mejor partido en Rafaela. River está tan dulce que incluso en partidos como el de anoche se permite ser autocrítico y, en medio de un presente formidable, el Millonario cometió algunos errores llamativos.
La defensa del campeón no estuvo firme ni brindó seguridad. Muy alejados del mediocampo, padecieron durante todo el partido a los delanteros locales, que tuvieron varias oportunidades para lastimar.
El gol es el mejor ejemplo: una pelota perdida en tres cuartos de cancha que agarró desacomodados a los defensores. Dos delanteros de Rafaela supieron complicar a los tres marcadores -Vangioni estaba en ataque-, que no pudieron impedir el remate de media distancia que abrió el partido.
Barovero tapó un mano a mano sobre el final de la primera parte y Maidana sacó una pelota en la línea en tiempo de descuento. River festejó, sí, pero esta vez no le sobró nada y tuvo las defensas bajas. Un llamado de atención para una última línea que venía en un gran nivel.



