River necesitaba una revolución total en la mitad de la cancha de cara al 2026, en la línea que por lejos más problemas le trajo al equipo en la temporada pasada, y donde no se encontró nunca ni equilibrio para ayudar a la defensa ni cambio de ritmo y acompañamiento sostenido para hacerle llegar la pelota clara al ataque. Las llegadas de Anibal Moreno y Fausto Vera abrieron un abanico enorme de cara a lo que viene, pero todavía falta encontrar variantes confiables que aporten otro tipo de carecterísticas en el medio para acompañar a los refuerzos.

ver también
Atento, River: Genoa abrió conversaciones por Lucas Martínez Quarta
Es por esto que en algún momento puede ser una interesante alternativa apostar a Marcos Acuña como volante interno por izquierda, más ahora que llegó un nuevo lateral izquierdo al plantel como Matías Viña. Es una posición que el zurdo conoce no solo por su pasado en Racing sino también en algunos pasajes de su estadía europea, y su coraje y despliegue fusionados pueden terminar de darle un cambio de aire total al medio de River, y a su vez no obligarlo a que sus sprints sean tan largos de lado a lado como hace cuando juega de lateral.

ver también
La extraña dinámica de River en sus primeros 12 partidos del Apertura: jugará casi la mitad en días de semana
El control y el pase los tiene de sobra para manejar la pelota con criterio en esa zona sensible de la cancha e incluso para saber recibir más perfilado o de espaldas según lo pida la jugada, al igual que el temperamento para trabar y recuperar el balón en un lugar donde ganar las divididas siempre será fundamental de cara al control y el dominio total del juego respecto al rival. ¿Será una alternativa que Gallardo pueda tener en su cabeza de cara al 2026?

Acuña, uno de los pocos infaltables en este River, podría reconvertirse de posición en 2026.
Sabiendo además que jugadores como Kevin Castaño y Giuliano Galoppo tienen atributos similares con Vera, sería una traba incluir a todos juntos y faltaría más despliegue o cambio de ritmo. Y teniendo en cuenta también que Matías Galarza hasta el momento no ha estado a la altura de las circunstancias, que Maximiliano Meza sufre mucho desde lo físico y que Santiago Lencina podría adaptarse pero se siente más cómodo jugando un poco más adelante.
¿Por qué no entonces la inclusión de Acuña como tercer volante definido, y darle de mínima un puñado interesante de partidos consecutivos para ver cómo funciona tanto desde lo individual como desde lo colectivo? El inicio de la temporada venidera no ofrece en los primeros tres meses demasiados partidos pesados y se puede usar ese lapso como un buen banco de pruebas para encontrar el andamiaje ideal de cara al inicio de la Sudamericana en abril y a la definición del Torneo Apertura en mayo.
El primer gran paso hacia la prueba de Acuña como volante lo tiene que dar Viña
De todas maneras para que esa prueba pueda empezar a funcionar como tal será fundamental el primer gran paso, que es que Viña se adapte bien al mundo River y arranque con el pie derecho desde lo futbolístico. Sabiendo además que para él estos primeros seis meses serán claves en el club ya que buscará meterse de lleno en la consideración para la lista definitiva de Uruguay para el Mundial, y es por esto que llega con la mentalidad de pelear mano a mano el puesto con Acuña y no para sentirse como alternativa permanente.
Lo importante más allá de todo es que la competencia interna se eleve al máximo, y eso provocará una sana levantada futbolística en el día a día tratando de ganarse un lugar entre los titulares. Si bien Acuña demostró en gran parte del 2025 toda su calidad y fue uno de los pocos puntos aprobados del plantel, el Huevo no se podrá relajar y hasta incluso puede explotar mejor sus virtudes en un nuevo lugar de la cancha para potenciar al equipo.





