Después de épocas pálidas y de ver que la moneda caía constantemente en la vereda de enfrente, Marcelo Gallardo le devolvió la felicidad al hincha de River. No solo por los títulos obtenidos, uno de ellos para toda la vida, sino porque revivió la identidad del club hasta convertirse en uno de los ídolos más emblemáticos y bandera en cada partido. Sin embargo, cómo es posible que esa persona sea hoy el principal responsable de un momento crítico a nivel futbolístico y haya una parte que soliciten su salida como director técnico.
Su regreso a mediados de 2024 renovó la ilusión de los riverplatenses, pero la realidad es que nunca se volvió a ver esa mano característica suya. Aquel planteo de un equipo que sea constante con el arco rival, sólido en defensa y con fortaleza en el mediocampo para recuperar la pelota con velocidad. Fueron breves períodos en los que se vio, pero sin un mantenimiento claro. Por lo tanto, llegaron los cachetazos, principalmente en Copa Libertadores, cuando se creía que se podría haber hecho algo más por lo que fue y no por lo que es.
Por fuera de la planificación táctica que tuvo mucho que desear en este tiempo, tampoco tuvo la fineza que tenía antes al momento de elegir a los refuerzos. En los últimos mercados de pases llegaron futbolistas a cambio de una gran suma de dinero que hasta ahora no hay motivos para entender por qué llegaron. Solamente para ejemplificar, se gastaron más de 20 millones de dólares entre Kevin Castaño y Maxi Salas, dos jugadores que perdieron la titularidad y lograron hartar a la gente cada vez que pisan el campo de juego.
Gallardo, por primera vez en la cuerda floja desde que volvió
La derrota frente a Vélez encadenó la tercera de manera consecutiva por el Torneo Apertura y el Muñeco tomó la decisión de irse de Liniers sin prestar declaraciones. El motivo de la suspensión de la conferencia de prensa fue para tomarse, al menos, 24 o 48 horas para meditar y pensar la situación en la que se encuentra, más allá de bajar los ánimos y la calentura del partido. Su análisis podría dar con una definición acerca de su futuro en la institución y hay expectativas en estos días de lo que pueda suceder.
Según pudo saber La Página Millonaria, Gallardo se fue del José Amalfitani directo al Monumental y se marchó solo en su vehículo a su casa, sin reunirse con la dirigencia ni con su cuerpo técnico. El entrenador reconoce que el presente futbolístico del Millonario está muy lejos de lo que imaginó, más allá de sus declaraciones de sentirse convencido de dar vuelta el escenario. Por otra parte, también está la nueva comisión directiva que apostó por él para una renovación hasta diciembre y no tendría intenciones de removerlo de su cargo.
No hay hincha de River que sienta un amor incondicional por él, pero tampoco hay un hincha que no reconozca que los planes no están funcionando. Los futbolistas no están captando su idea, pero en su semblante también se lo ve diferente. El escudo y la camiseta están por delante de todo y de todos y más de una vez se dijo que “si fuese otro técnico ya se hubiese ido”, pero no se trataba de uno más. Algunos ya le soltaron la mano y a otros les cuesta, pero está claro que el crédito se está agotando, con poco y nada. El próximo jueves, contra Banfield, seguramente habrá una reprobación general y podría tocarle una fibra sensible.
