River no brilló en Córdoba, pero se volvió con tres puntos de su visita a Estudiantes de Río Cuarto. Una victoria clave para seguir escalando en la tabla del Apertura y, más importante aún, para seguir construyendo confianza. Los buenos resultados, por supuesto, también contribuyen a la unión del grupo y el buen clima interno.
El ciclo del Chacho comenzó con un triunfo ante Huracán y se extendió con la victoria frente a Sarmiento en casa. El domingo, el Millonario extendió su buena racha y se impuso ante el conjunto cordobés gracias a los tantos de Gonzalo Montiel y Maximiliano Salas, quien le puso fin a una prolongada sequía.
El delantero llevaba varios meses sin convertir (su último gol había sido el 2 de octubre de 2025), acumulaba rendimientos flojos y comenzó desde atrás en la consideración de Coudet. Es por eso que su gol frente a Estudiantes de Río Cuarto no fue una alegría solo para él, sino también para todos los compañeros del plantel.
No se vio: el juvenil que le dio un sentido abrazo a Salas
Salas recibió un pase largo, encaró al arquero y definió con un zurdazo cruzado. Con el 2 a 0 puesto en el tanteador, el delantero se dirigió hacia el córner con los brazos abiertos y una sonrisa de oreja a oreja. Mientras tanto, los suplentes corrían en su dirección para abrazarlo y festejar el tanto que sentenciaba el triunfo.
El primero en llegar a la escena fue Cristian Jaime, seguido por Fausto Vera. Segundos más tarde, Ian Subiabre, Ezequiel Centurión, Agustín Ruberto y Ulises Giménez se unieron al abrazo. Después del festejo grupal, Giménez tomó a Salas desde atrás y le dio un muy sentido abrazo antes de unirse a los suplentes en la vuelta al banco.
Después del triunfo, el joven defensor compartió una imagen del momento del abrazo en sus redes sociales y le dejó un mensaje al delantero. “Vamos máquina”, escribió el defensor en su cuenta de Instagram.
