Los primeros 30 días posteriores al regreso a Primera División fueron tan cambiantes como lo es todo en el Mundo River. Después del alivio que generó el ascenso, Núñez quedó sumergido en salidas abruptas, promesas de refuerzos que por el momento no llegaron y banderazos de todo tipo. Recién ahora, con el regreso a los trabajos del plantel profesional, resurgió la tranquilidad. A mantenerla.
23 de junio de 2012. River le gana a Almirante Brown por 2 a 0 con un enorme David Trezeguet y una gran producción de Rogelio Funes Mori. Los hinchas invaden la cancha para festejar con los jugadores, que muestran el lema “23-J: La Resurrección”. Estaba todo dado para que llegara, por fin, tiempos de tranquilidad.
Pero el Millonario no tuvo paz. Apenas cuatro días después del ascenso, Matías Almeyda pasó la escobay el hincha explotó:se movilizó por los únicos dos jugadores que quisieron volver al club para afrontar la temporada más dolorosa de la historia de River y en contra de la dirigencia.
Eso, además, generó un ida y vuelta interminable entre los protagonistas: técnico, jugadores y dirigentes coparon los medios con declaraciones cruzadas y acusaciones de todo tipo. Todo ello tan solo una semana después de haber logrado el tan ansiado objetivo.
Encima, el partido homenaje al Burrito Ortega en San Juan profundizó el malestar. ¿Por qué el último ídolo se despide por el Interior del país y no recibe un guiño dirigencial que le garantice un adiós del fútbol profesional en el Monumental? Un Monumental que, para colmo de males, sufrió una nueva clausura… Completito.
Por otra parte, en medio de la polémica, River tuvo otra gran preocupación: formar un equipo competitivo para encarar el Torneo Inicial. Después de la ida de cinco jugadores (también se fueron el Maestrico González, Nicolás Domingo y Juan Manuel Díaz), comenzaron a sonar futbolistas de la talla de Diego Lugano, Mauro Camoranesi y Andrés D’Alessandro, que hubieran jerarquizado a un plantel conformado por dos referentes, como Trezeguet y Ponzio, y muchos juveniles.
Pero no llegó ninguno de los grandes nombres que se manejaron. Sólo arribaron Gabriel Mercado, Marcelo Barovero y Juan Carlos Lescano. Quizá el mejor refuerzo estuvo en el regreso de Manuel Lanzini, aunque todavía se espera por la llegada de más incorporaciones.
Por lo que la vuelta a los trabajos del plantel profesional fue lo único que logró aquietar las aguas y generar un poco de tranquilidad. La esperanza del hincha de volver a ver a River en el lugar que le corresponde generó esa paz que tanto necesitaba el club.