River fue una sombra en Santa Fe y cayó por 3-1 ante un Colón tan repleto de pibes como complicado por el promedio. Tres llegadas le bastaron al conjunto santafesino para sacar provecho del estilo de Ramón y su insostenible línea de tres. ¡A cambiar urgente!

No solo el trabajo genera sus frutos, el porfiar también. River pudo dar fe de ello tras su paso por Santa Fe, en donde fue vapuleado por un rival carente pero consciente de sus limitaciones y virtudes. Un rival que perdió parte de su plantel por una situación económica apremiante y que -a base de jóvenes- en cada partido no solo lidia con el equipo de turno, sino también con el promedio. Ni más ni menos.

En cambio, en River pareciera que existe una obsesión por no aprender de los errores, por chocar una y otra vez con la misma piedra. Hay un capricho absurdo por mantener un estilo que en una semana convirtió la ilusión, la esperanza, en preocupación e inquietud. Y solo porque fue el sistema táctico que se trabajó durante toda la pretemporada… Como si en este fútbol moderno y cambiante no hubiera que adecuarse a las necesidades, los resultados o los rivales.

Esa línea de tres insólita, inexperta, poco funcional y arriesgada le quitó tres puntos en el Monumental, frente a Godoy Cruz, y al mismo tiempo le advirtió a Ramón que le faltaba trabajo. Aunque no solo trabajo: también le faltaba los titulares. Pero el técnico desoyó absolutamente todo, impuso su soberbia (perdón, su estilo) por sobre el equipo y volvió a repetir esa defensa con dos juveniles y un debutante.

¿En dónde estuvo el trabajo de cinco meses del que se jactó el Pelado el viernes, cuando aclaró en conferencia de prensa que tanto Pezzella como Funes Mori y Cabrera venían entrenando en base a este sistema? Colón, con todas sus falencias a cuestas, hizo lo que quiso y se llevó por delante a esos cinco meses de trabajo.

“Desilusionado”, fue la primera palabra de Ramón tras la derrota en Santa Fe. Bronca, Ramón, bronca porque estaba cantado que estabas yendo al muere, pero preferiste mantener tu estilo antes que priorizar las necesidades del equipo y atender sus carencias.