River apabulló a Boca en Mar del Plata. A puro toque y contundencia, el equipo de Ramón se impuso con dos goles de Mora y desató una fiesta incontrolable en La Feliz.

Nada mejor que arrancar el 2013 de esta manera. Ganándole a Boca con fútbol, con una superioridad absoluta y con Ramón en el banco. Es cierto que al fin de cuentas no es más que un partido de verano, pero un triunfo superclásico semejante alimenta la ilusión de todo River de cara a lo que vendrá.

Porque salvo por los primeros quince minutos del partido, en los que Acosta y Erviti aprovecharon las flaquezas que otorgó la línea de tres, el equipo del Pelado dominó durante 75 minutos de juego con una claridad y contundencia vital para que el plantel empiece a ganar confianza y solidez.

Tal como lo demostró en el Minella, con Vangioni pesando por izquierda y Sánchez por derecha; con un Mauro Díaz capaz de trasladar, jugar y probar desde afuera, mostrando una madurez inesperada; y con un Rodrigo Mora que en apenas dos Superclásico sacó chapa de tátara-abuelo de los bosteros.

Pero este River de Ramón también tuvo solidez para no regalarse atrás a pesar de esta nueva línea de tres que de a poco intenta instalar Ramón. Mercado, Román y Bottinelli estuvieron prolijos, y Ponzio, superlativo. Como siempre.

Así fue entonces que el Millonario ganó en todas y cada una de las líneas, y Boca no encontró margen para lastimar. De hecho, la única jugada clara que tuvo el equipo de Bianchi se dio a los 24 del primer tiempo, cuando Barovero le tapó un mano a mano espectacular a Silva. Después, en Mar del Plata, fue todo de River. Un baile desde la cancha a as tribunas.