(Incluye galería) La gente de River en el Norte del país desató toda su locura para acompañar al equipo de Ramón durante las 48 horas que estuvo en tierras salteñas. Lograron una recaudación benéfica récord.
No solo el recibimiento del viernes por la noche resultó descomunal. La vigilia permanente en la puerta del hotel Alejandro I y la fiesta en el estadio Padre Martearena fueron otros dos claros ejemplos de que Salta es tierra riverplatense por excelencia.
Es que a los hinchas de River de la capital provincial se le sumó la gente de diferentes localidades cercanas, como Orán, Pichanal, Metán y El Quebrachal. Entre todos le dieron rienda suelta a su pasión inagotable por La Banda.
Por eso no sorprendió que el Padre Martearena hiciera caso omiso de la ausencia de figuras, de ídolos, de nombres rimbombantes, y más de 20.000 hinchas tiñeran de rojo y blanco al estadio de la ciudad.
Allí, el que más ovaciones robó fue Ramón Díaz, por supuesto, secundado por Lanzini y Juan Manuel Iturbe. Pero pibes como Chichizola y Diego Martínez también tuvieron su reconocimiento en medio de una fiesta que empezó con fuegos artificiales, continuó con el delirio que generó la goleada y finalizó con la nostalgia de tener que regresar a una espera interminable para volver a ver a La Banda.
Ya habrá oportunidad, seguramente. Después de todo, Salta es la capital de la pasión millonaria.
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