La negociación se definirá el domingo, cuando el representante del paraguayo, Pedro Aldabe, llegue a Buenos Aires proveniente de Miami y se comunique con Salcedo y los directivos de Newell’s para acordar el regreso a Rosario. Mientras tanto, Sasá viajará esta tarde a Mar del Plata, donde mañana vivirá el Superclásico desde el banco de suplentes, y luego disfrutará en Paraguay del día y medio de libertad que Gorosito le prometió al plantel.

Pero lo cierto es que cuando el equipo retome los entrenamientos el lunes a la tarde en Ezeiza, Salcedo no se presentará. Para esa altura, límite al que se comprometió Aguilar para definir la situación, la transacción estará sellada. Ahí Fabbiani cumplirá su deseo, Newell´s saldrá con creces de este conflicto, Salcedo apaciguará su bronca llenando de goles al Parque Independencia y River volverá a denotar la crudeza de una nueva negociación irrisoria.

Es que más allá de las expectativas que pueda despertar la condición goleadora de Fabbiani y su fanatismo por La Banda, su llegada perjudicará a la institución millonaria, porque la incorporación del Ogro le costará a River la devolución de Salcedo, un resarcimiento de cientos de miles de dólares y hasta el sueldo del paraguayodurante su estadía enla Lepra.

Así, el capricho de Cristian Fabbiani capitalizará a un único perjudicado: River. El club de Núñez incorporará a un delantero que carece de condiciones físicas, porque hace más de un mes que no se entrena con un plantel profesional ni hace fútbol, a cambio de otro delantero por el que hace sólo seis meses se comprometió a pagar un millón de dólares.

Pero además, para concretar la transacción, deberá desembolsar una considerable suma de dinero a modo de resarcimiento y hasta tendrá que pagarle el sueldo al jugador que entrega a cambio. “Las condiciones del acuerdo fueron que River nos abonaría un dinero y se haría cargo del contrato de Salcedo en Newell’s”, declaró Eduardo Bermúdez, vicepresidente del club rosarino, por La Red, dando cuenta de que la llegada de Fabbiani estará lejos de ser una ganga para el millonario.

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