(Mar del Plata – Enviado especial) La batalla en los pizarrones promete ser más que interesante en el Mundialista. Juan José López empleará su 3-4-2-1, mientras que Julio César Falcioni tendrá la obligación de utilizar un 4-4-2, debido a que no contará con Juan Román Riquelme.

La formación de River tiene una dosis justa entre despliegue, capacidad para la recuperación y la elaboración. El esquema de JJ, con los intérpretes correctos para cada función, fue exitoso en el cierre del Torneo Apertura 2010. Conforme con la tarea de varios jugadores, el técnico continuará la apuesta, tal como lo hizo frente a Racing. Sin embargo, esta vez saldrán al campo de juego los mejores futbolistas que hay disposición.

Boca está en pleno proceso de reconstrucción futbolística y eso, a priori, representa una luz de ventaja para River. Las ausencias de Riquelme, Christian Cellay y Sebastián Battaglia dificultaron los planes para Julio César Falcioni, quien no tendrá demasiadas piezas de recambio entre los suplentes (Lucas Viatri y Damián Escudero, los emblemas ofensivos) y apostará por una dupla central sin ritmo de competencia: Diego Rivero y Leandro Somoza.

El oficio y la visión de juego son cualidades que Matías Almeyda podrá exaltar como en pocas ocasiones frente a una línea de volantes sin movimientos aceitados, mientras que Paulo Ferrari y Roberto Pereyra pueden romper permanentemente por los costados si están en su nivel y aplican la convicción necesaria. También puede ser una noche iluminada para la sociedad entre Manuel Lanzini y Erik Lamela si exprimen al máximo cada oportunidad.

Ambos juveniles son las joyas millonarias y tendrán la chance de juntarse para enloquecer a Boca en los últimos metros. Si no cometen excesos en el traslado y demuestran lo que pueden dar, serán protagonistas excluyentes, sobre todo con la ventaja de que Rivero y Somoza recurren demasiado a las infracciones -¿Pablo Lunati continuará con la tendencia de no sacar amarillas?- y afrontarán un desafío tan exigente como lo es el Superclásico.

De todas formas, River deberá asumir una serie de recaudos. En principio, los centros de Pablo Mouche y el juego aéreo de Martín Palermo representan la fortaleza más clara de Boca, así como también las condiciones técnicas de Cristian Chávez y Nicolás Colazo por afuera. La pegada de Leandro Somoza y la participación de Juan Manuel Insaurralde son los otros puntos a tener en cuenta cada vez que el equipo de Falcioni avance.

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