River no termina de prenderse: a ocho fechas del final, no gana los partidos que tiene ganados, sacó cinco de las últimas nueve unidades en juego y quedó a cuatro de la punta. Mientras que, pese a la presión que intentó instalar Ramón, Newell’s y Lanús no aflojan. Ahora, tras el 1-1 inesperado con Quilmes, debe ir a La Boca.
“Hay un grande atrás”. La advertencia de Ramón Díaz a Lanús y Newell’s luego del empate con Arsenal en el Monumental empieza a perder vigor, empieza a carecer de sustento. El grande está, existe, sin dudas, pero representado por un equipo ajeno a la solidez que se necesita para pelear un campeonato.
Basta con hacer un repaso fecha a fecha para comprenderlo. Un equipo que gana, empata y pierde con la misma facilidad, puede estar en la discusión, animar y hasta adornar las tapas de los diarios, pero difícilmente se prenda en la lucha por campeonato.
Y River hoy da sobradas muestras de ello: gana un partido, empata otro, suspira y sufre por igual. Ni siquiera gana los partidos que tiene ganados, como el de anoche ante Quilmes. A pesar de haber hecho un gran primer tiempo, en el que generó varias jugadas de gol, terminó regalando 45 minutos y sufriendo el empate a segundos del final…
Así, volvió a alejarse de una punta a la que parece acercarse solo cuando Newell’s o Lanús lo dejan. Por eso, lejos de presionar o meterse en la pelea, Ramón ahora esgrime que “River es el único grande que está peleando”. Demasiado conformismo para un técnico acostumbrado a apuntar bien alto.
CALIFICÁ: Puntuá la actuación de cada jugador de River.
JUGADOR x JUGADOR: El análisis de cada integrante del equipo de Ramón.
FOTOS: Las mejores imágenes de la hinchada de River ante Quilmes.