En recuerdo a la epopeya que en 1986 coronó a River como campeón del mundo, La Página Millonario habló con Norbeto Alonso, Alejandro Montenegro y Antonio Alzamendi para que contaran cómo fue el día más importante en la historia del club desde la lejanía de Japón.

El 14 de diciembre de 1986, River enfrentó al Steaua de Bucarest en Tokio para definir al mejor club del mundo. Finalmente, el Millonario venció 1 a 0 a los rumanos con un gol de Antonio Alzamendi, tras una avivada mediante de Norberto Alonso, que habilitó al uruguayo para que marcara uno de los goles más importantse de la historia riverplatense.

Si bien son muchos los que vieron y reviven ese partido por videos, los protagonistas le contaron a La Página Millonariacómo fue el viaje, el partido y el festejo de ese gran logro con algunas anécdotas imperdibles.

MONTENEGRO Y EL CEMENTERIO DEL BAMBINO

“Tuvimos que viajar entre 27 y 28 horas, con escala en Los Ángeles. El viaje fue muy largo y cansador, pero fue bueno porque llegamos con muchos días de anticipación, así que nos pudimos adaptar bien al cambio de horario.Anécdotas hay muchísimas, de las cuales muchas no se pueden contar. Recuerdo el segundo día de entrenamiento, que nos perdimos con el micro y dio la casualidad que fuimos a parar a un cementerio. El micro tuvo que girar dentro del cementerio para poder salir y nos reímos por todas las cosas que decía el Bambino. Pero después lo tomó como cábala y cada vez que íbamos a entrenar teníamos que pasar por ese cementerio, teniendo la posibilidad de ir al estadio por una vía más rápida”.

“Y lo que más recuerdo del partido es una jugada faltando un minuto para que terminara. Hice un cierre de una pelota que le sobra a Ruggeri y le queda a uno de los rivales para definir. Llegué en una distancia muy rápida y la pude sacar. Me parece que fue “la pelota” del partido, teniendo en cuenta que era una instancia final. Después de eso ya sentimos que éramos campeones del mundo”.

EL VIAJE FAMILIAR DE ALZAMENDI

“Recuerdo una apuesta que le hice a Santilli, que si ganábamos la Libertadores le tenía que pagar el viaje a mi familia a Japón. Así que mucho al viaje no lo vivimos con nuestros compañeros, sino más con nuestras esposas e hijos”.

“El ruido impresionante que hacía la gente con las cornetas, que ahora le dicen vuvuzelas, no me lo olvido más. A hasta el día de hoy recuerdo ese sonido”.

“Del partido puedo decir que ese día nos corrimos todo ante un equipo que tocaba bien el balón. Nosotros marcamos mucho, así que jugamos a un estilo del todo contrario a la historia de River”.

“Después de la final, nos juntamos todos en una habitación, comimos y tomamos pero con un tranquilidad bárbara. Después de ahí lo que mas deseábamos era volver para poder festejar con toda la gente.Con el paso de los años nos damos cuenta la importancia de lo que logramos ese día”.

ALONSO, UN CAMPEÓN DEL MUNDO EN CLASE TURISTA

“Llegamos tan cansados que hasta que llegara el micro al aeropuerto no tuvimos que tirar por ahí a descansar. Increíble contarlo, pero siendo campeones de América y después del mundo viajábamos en clase turista. Eran otros tiempos, el esfuerzo que hicimos fue tremendo”.

“En ese viaje, salimos del hotel con Galíndez sin tarjetas ni nada, y nos perdimos. Me acuerdo de Galíndez queriendo hablar en japonés, lo que me reí. Los japoneses nos miraban y se reían. Y yo estaba nervioso porque no tenia idea en dónde estábamos”.

“Cuando teníamos que ir a los entrenamientos, parecía que veníamos de Los Polvorines, era una hora y media para ir y otra para volver. Era una cosa terrible, te aburrías porque solo veías pasar conches, te gastaba mentalmente”.

“Los japoneses son personas muy tranquilas y respetuosas. Recuerdo que volvimos al hotel para festejar y el Negro Enrique se subió y caminaba por todas las mesas. Después, agarramos a uno de los policías de pies y manos, lo levantamos y lo llevábamos en alzas. Por esas cosas casi nos quedamos un día más en Japón…”.

“Cuando terminó ese partido sentí un escalofrío que si lo tengo que describir diría que fue como la muerte futbolística. Había llegado a lo máximo, ya no se podía conseguir nada más alto. Por eso, tiempo después, decidí retirarme para mantener ese recuerdo por lo hinchas, que me querían como yo a ellos. Siempre los tuve en una parte de mi corazón”.

FOTOS:Las mejores imágenes de un viaje inolvidable