Con esa sencillez, el enganche de River explicó la jugada que pudo terminar en obra maestra si no le cometían penal. “Justo cuando le iba a pegar, sentí que me tocaron de atrás”, contó Erik.

Armó una jugada brillante. De esas que, junto a algunas de Teófilo Gutiérrez, paralizaron los corazones de todo el Cilindro de Avellaneda. De esas para mirar una y otra vez, hasta el hartazgo, porque si no le hubieran cometido penal, habría quedado en la historia de los mejores goles del fútbol argentino.

“Quiero ver la jugada de nuevo porque no sé bien cómo fue. Pero sirvió para que el penal sea gol y podamos ganar. Primero traté de habilitar a mis compañeros, pero cuando vi que me quedó el espacio, me mandé, y cuando le iba a pegar, sentí que me tocaron de atrás”, explicó Erik Lamela, con la sencillez que no tuvo la jugada que -en definitva- sirvió para terminar ganando el clásico.

Aunque jugada de crack al margen, no se puede obviar que el duelo frente a Racing no fue para nada sencillo, y así mismo lo entendió Lamela: “Era un partido muy difícil, en una cancha muy difícil también y necesitábamos ganar para tener confianza en nosotros y sumar tres puntos muy importantes. Con la expulsión, el desgaste fue el doble al del primer tiempo, pero pudimos ganar y eso es lo importante”.

Importante porque de esta manera River volvió a despegarse levemente del fondo y a meterle presión a un Vélez puntero que parece imparable. “Estamos en una situación que es difícil. Si perdemos, tenemos que mirar el promedio, y si ganamos, tenemos que mirar la punta. Pero tratamos de primero mirar abajo y tratar de sumar. Hoy se sumó y por eso estamos segundos”, señaló Erik.

Mirá la jugada de Lamela, previa al penal de Pavone