El juvenil fue el que más intentó y quien generó el poco fútbol que se vio del lado de River. Además, estrelló un remate en un palo cuando el partido estaba 1-0 y colaboró mucho en la marca. Manuel Lanzini también se mostró activo.

Dentro de todo lo malo que tuvo esta tarde, Erik Lamela fue el mejor jugador de River. El volante intentó ser el conductor del equipo, pidió siempre la pelota, la pisó, amagó y se tiró atrás para recuperar la pelota y ayudar a una defensa que tuvo un nivel deplorable.

Luego de su primer gol en Primera en el fin de semana pasado, Lamela tuvo un regreso triste al Monumental. Porque la derrota apaña cualquier buena labor, aunque fue por lejos quien mejor anduvo en el Millonario.

De hecho, en sus pies nació una de las dos situaciones claras de gol con las que contó River: minutos después del gol de Estudiantes, Lamela estrelló un remate en el palo izquierdo del arquero rival.

Otro que también ingresó en buena forma fue Manuel Lanzini, quien dispuso de la otra jugada: dominó la pelota en el área de Estudiantes y definió por abajo, pero el balón se fue pegadito a un palo.

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Imagen: La Página Millonaria / Matías Pozzi.