Desde que la dirigencia encabezada por Mauricio Macri decidió reducir la capacidad para los hinchas visitantes en la Bombonera, los dirigentes de River se juraron pagarle a los de la Ribera con la misma moneda. Pero cada vez que se juega un Superclásico en el Monumental, ya sea por acuerdos con la policía o con los controles de turno, ingresan a la Centenario Alta muchos más hinchas de Boca que los 4.000 estipulados. Y como si eso fuera poco, pintan paredes, rompen asientos y los arrojan a las plateas medias y bajas ante la pasividad policial. ¿Alentar a su equipo cuando iba perdiendo? Bien, gracias.
Cuando River se impuso 1-0 en el Superclásico del Clausura 2004, los fanáticos millonarios pudieron disfrutar por última vez de las dos bandejas en las cercanías del Riachuelo, ya que en las semifinales de la Copa Libertadores de ese mismo año estuvo prohibido que asistiera la parcialidad visitante. A partir del Clausura 2005, la gente de River solamente contó con la diminuta tercer bandeja cada vez que le tocó ir a La Boca, relegando espacio, comodidad y seguridad, entre otras cosas.
Sin embargo, el asunto no es recíproco porque todos los años sucede lo mismo en Núñez: si la dirigencia de River le otorga 4.000 lugares a la parcialidad de Boca, habrá al menos 2 mil personas más que lo establecido en cada clásico en la cabecera Centenario Alta. En reiteradas ocasiones cámaras de seguridad han mostrado como los hinchas visitantes ingresan gratuitamente, saltando molinetes o como lo han confirmado en varios foros, con cientas de entradasfalsas. Incluso, el corralito cercano a la Belgrano Alta era un sector destinado exclusivamente para turistas (y las entradas de protocolo para los dirigentes visitantes) y fue catalogado en la previa por la dirigencia de River como una platea neutral donde no podía haber banderas de ninguno de los dos equipos. Ni bien se comenzaron a colgar en ese sector banderas con los colores del equipo del Riachuelo, desde la dirigencia del club de Núñez bajó la orden de quitar las mismas del alambrado, pero la policía no intervinó.
Al finalizar el encuentro, un grupo de veinte simpatizantes visitantes pasaron del otro lado del alambrado, como si estuvieran en el living de su casa, para descolgar sus banderas y poner otras, aprovechando la situación para provocar y arrojarle proyectiles a los plateistas de la Centenario Baja. Sin embargo, con 4.000, 6.000 o 10.000 la fiesta de River no corre peligro. El hincha se enoja porque sabe que a la hora de ir a la Bombonera, la reducida capacidad de la tercer bandeja, literalmente no soporta más que 4.000 personas y además porque sabe que esa pasividad policial que se vio ayer en la Centenario Alta, en el Riachuelo es sinónimo de palazos y represión. ¿Algún día los dirigentes de River llevarán estos reclamos a la AFA?, ¿en la Centenario Alta -donde partido a partido se repiten las voladuras de butacas y otros destrozos-, para los visitantes vale todo?.
Imagen: La Página Millonaria.