Gustavo Fernández hizo su estreno absoluto en la Primera de River y la rompió. Autor del gol de la igualdad, el delantero nacido en Concordia fue la figura excluyente de la noche mendocina: desequilibró siempre, fue inteligente para aprovechar los espacios y mostró enormes condiciones. Todo eso en 34 minutos. ¿Qué tal?
Cuando le confirmaron que iba a ser uno de los integrantes del banco de suplentes, comenzó a ilusionarse con tener su noche dorada. River perdía 1-0 ante Independiente y Gorosito había mandado a los relevos a realizar movimientos precompetitivos para que estén listos. Uno de ellos era Gustavo Fernández, concordiense de 18 años (nacido el 4 de agosto de 1990), sin antecedentes como profesional.
Pipo confió en las condiciones de Gustavo Fernández, lo sumó a la pretemporada en Mendoza y ayer a la noche le dio pista libre para que se luzca. A los 14 minutos del segundo tiempo palmeó la espalda del Tortuga y lo metió en reemplazo de su tocayo Bou, quien también nació en la misma localidad entrerriana. Menos de 120 segundos después el delantero de 1,74m se anticipó a la defensa de Independiente y estrelló un cabezazo en el travesaño, tras un tiro libre de Abelairas.
Hasta ese momento había sido la chance más importante de River en toda la noche. Lejos de bajonearse por la acción sin final feliz, Gustavo Fernández continuó activo y pivotéo de manera excelente para que Barrado quede en posición de gol, pero el remate del volante encontró las manos de Hilario Navarro. Unos segundos después, a los 21 minutos del complemento, el Tortuga volvió a exigir, con un derechazo de mediavuelta -y sobrepique-, apenas encima del horizontal.
Como buen goleador, Fernández siguió buscando, a través de diagonales y jugando bien abierto sobre la izquierda. Y cuando el cronómetro de Beligoy marcaba 30 minutos y 33 segundos del segundo tiempo, el Tortuga sintió la sensación más hermosa desde que acarició una pelota por primera vez: con un toque suave, usando su pierna izquierda, el concordiense logró vencer el arco defendido por Navarro, quien había salido mal tras un centro de Mauro Díaz, desde la derecha.
La felicidad de Gustavo fue inmensa: salió corriendo, miró hacia el cielo y saludó a un compañero suyo de toda la vida. “Decidí tirarme al piso porque con el ahogo de la emoción no daba más y me quería abrazar con Bou. No llegué, pero se lo dediqué a él, porque yo le dije que si hacía un gol venga a gritármelo y él me dijo lo mismo”, expresó en Fox Sports el delantero que llegó a River desde Renato Cesarini (Rosario), en el 2007, y jugó un Mundial Sub 17 en Corea.
ElTortuga siguió intratable para la defensa rival y dejó mano a mano a Rosales, quien definió apenas desviado. Y para cerrar la noche, Fernández estuvo a punto de darle el triunfo a River, luego de dejar un defensor en el camino y sacar un derechazo que contuvo Navarro. De todas formas, el concordiense tuvo su estreno soñado y dejó de lado cualquier presagio de mala suerte, porque usó la camiseta número 17 y debutó un martes 13. ¿Se le puede pedir algo más a la Tortuga más veloz del planeta?
Imagen: FotoBaires.