Desde que llegó a River, Cristian Fabbiani tan sólo marcó un gol y habló muchísimo más que lo que rindió. Ayer entró cuando el equipo perdía 2-0 y en lugar de marcar diferencias a través de su técnica se dedicó a discutir. Llegó el momento de que empiece a justificar su arribo.
Con la mano en el corazón, ¿no están cansados de escuchar a Fabbiani realizar autocríticas y después de eso verlo en un deplorable estado físico, haciendo uso y abuso de las pisadas intrascendentes? El Ogro manifestó su amor por River mucho antes que su arribo estuviera en los planes y eso es algo para destacar, pero no significa que sea inmune a las quejas de la gente ni mucho menos, porque La Banda tiene millones de fanáticos que darían lo que sea por vestir la camiseta al menos 5 minutos.
Nadie puede poner en tela de juicio que Fabbiani posee buenas condiciones técnicas, pero los partidos duran un poco más de 90 minutos y para serle útil al equipo, un jugador debe tener aptitudes físicas aceptables, algo que hoy por hoy no sucede con el Ogro. Ayer, en la caída ante Huracán, no sólo habló más de lo que jugó, sino también dio la sensación de que tenía algunos kilos más con respecto a sus últimas presentaciones, cuando su misión es llegar a la pretemporada que viene de la mejor manera.
River es muy grande y excede cualquier figura. La camiseta es reconocida en el mundo y es hora de que algunos jugadores comiencen a honrarla. Es cierto que antes que Fabbiani, hay muchos que deben ser criticados, pero el alto perfil del Ogro genera que la crítica hacia determinadas actitudes suyas merezcan un párrafo aparte. El hizo mucho para llegar a Núñez, la gente lo recibió muy bieny ahora que el equipo está sin chances, parece darle rienda suelta a sus gustos personales. Cuidado, porque más allá de la calidad que tenga,todo tiene un límite y el hincha no come vidrio.
Imagen: FotoBaires.