Más allá de que por ahora no se considera el técnico definitivo de River hasta fin de año, Juan José López vivió el partido de manera muy concentrada, a pocos metros del campo de juego. Dio varias indicaciones, se saludó con Ramón Díaz y se fue conforme con el punto obtenido.
Atrás quedó la alegría por las tres unidades conseguidas en el Superclásico. River llegó al Nuevo Gasómetro con la ilusión de lograr su segundo triunfo consecutivo, pero no pudo imponer el mismo ritmo que el martes pasado. Sin embargo, JJ López mantuvo la intensidad y estuvo casi toda la tarde de pie.
El Negro pasó por el banco de suplentes local para saludar a Ramón e inmediatamente se puso a pensar de lleno en su segunda presentación como DT millonario. Pocas veces ocupó su asiento durante el partido, ya que prefirió utilizar el espacio predeterminado para los entrenadores, aunque excedió los límites en varias ocasiones.
De traje impecable, JJ aprovechó para hablar con sus jugadores a los 27 minutos del primer tiempo, cuando Diego Abal paró el encuentro para que ambos equipos tomaran agua: repartió indicaciones y charló especialmente con Walter Acevedo, Roberto Pereyra, Matías Almeyda y Erik Lamela.
También aprovechó para mostrar toda su calidad de su pie derecho para bajar la pelota cuando un rechazo de Juan Pablo Carrizo se fue por el costado. JJ transmitió conceptos e ideas permanentemente, aunque sin enloquecerse ni nada por el estilo.
López pasó del 4-3-1-2 inicial a un 3-4-1-2 (5-2-1-2, por momentos) y dio la sensación de que no estuvo satisfecho -brazos en jarra como postura principal- con el rendimiento del equipo, pero al salir del vestuario visitante valoró el empate en el Bajo Flores y a partir del martes planificará el partido frente a Olimpo.
Imagen: FotoBaires.