El juvenil mediocampista fue el mejor jugador del equipo de Matías Almeyda. Con precisión, quite y orden, ganó casi todas en el medio y fue siempre opción para sus compañeros.

Si Aldosivi no hubiera empatado sobre el final, estaríamos hablando de otra gran producción de River. Lamentablemente, los marplatenses llegaron a la igualdad y entonces todo lo bueno queda al margen.

Y lo mejor de ese rendimiento aceptable de River hasta el gol del local fue Ezequiel Cirigliano. El juvenil, que había bajado su nivel a principios de año, ratificó su gran actuación ante Instituto y hoy demostró por qué es una fija entre los titulares.

Orden, serenidad, paciencia, toque, quite, despliegue. Fueron varios los ítems en los que Cirigliano se destacó por encima de sus compañeros, que si bien manejaron la pelota, no supieron aguantar un partido casi liquidado desde el gol del Chori Domínguez.

En la semana había admitido que los problemas personales que tuvo lo alejaban del nivel esperado. Hoy, por suerte, volvió a verse una gran faceta de él y, dentro de la amargura por el empate, alivia saber que el Cirigliano que se ganó aplausos en sus comienzos está de vuelta.