El arquero de River volvió a atajar para los suplentes pero, al igual que contra Lanús, fue clave con varias atajadas para salvar el arco millonario. Si bien no pudo evitar la derrota, fue el único que aprobó con creces el examen en Ezeiza.

Los partidos amistosos son la oportunidad perfecta para aquellos jugadores que no son tenidos en cuenta para el equipo titular. Tienen la chance de mostrarle al cuerpo técnico que pueden formar parte de los once que arranquen el campeonato y Marcelo Barovero viene pidiendo pista.

Al igual que en el primer amistoso de la temporada, en la derrota sufrida por los suplentes ante San Telmo, el refuerzo millonario fue, por lejos, la figura de un equipo que estuvo muy lejos de su máximo nivel.

El exarquero de Vélez no tuvo responsabilidad en el único gol del partido y después tuvo tres intervenciones clave para que la derrota no fuera aún peor.

Es un amistoso, es cierto, pero Barovero ya había sido de lo mejor el sábado pasado ante Lanús y con actuaciones como la de esta tarde se pone en carrera para ocupar el arco más grande del mundo en la vuelta del más grande a Primera.

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