El técnico de River no permitió que el Burrito se entrenara y le sugirió que vuelva a realizarse una rehabilitación para evolucionar de su adicción al alcohol.
Ariel Ortega decidió no sumarse a la concentración el viernes por la noche y se autoexcluyó para el encuentro frente a Lanús. El cuerpo técnico, encabezado por Leonardo Astrada, intentó persuadirlo sin éxito y no tuvo más remedio que aceptar que el ídolo no estuviera a disposición para recibir al conjunto de zona sur por la duodécima fecha del Apertura.
De todas formas, el Burrito había dicho que se iba a presentar a la práctica de hoy, cosa que sucedió por la mañana en el Monumental. Pero el jugador se encontró con una sorpresa inesperada, porque el Negro no le dejó moverse junto con el plantel y lo citó para reunirse cara a cara en el vestuario, mientras Ernesto Corti, entrenador de la Reserva, se hacía cargo de los trabajos regenerativos.
Durante una hora y media el DT, Hernán Díaz, Javier Sodero e incluso Matías Almeyda charlaron con Ortega para contenerlo y convencerlo de que lo mejor es que vuelva a someterse a un tratamiento para solucionar sus problemas con el alcohol. Sin embargo, el jujeño se fue con gestos de fastidio y no quiso atender a los medios, aunque avisó que mañana piensa presentarse en el predio de Ezeiza, donde podría repetirse la situación de hoy.
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