Eduardo Coudet le cambió la cara a River y en menos de tres meses lo llevó del abismo a la final del Torneo Apertura. Pero falló cuando no tenía que fallar: en el duelo por el título con Belgrano. Y a partir de allí, sus decisiones quedaron en la mira: las que tomó, las que no y las que deberá tomar.

Rara vez en el fútbol los fenómenos son unicausales. No se puede explicar la caída con el Pirata en Córdoba solo por el DT, porque el quiebre vino por un penal y el entrenador no juega. Pero sí que, así como sus planteos y modificaciones le fueron dando resultados al equipo, esta vez fue justamente lo que no hizo lo que llevó al desenlace negativo.

Un solo cambio en 89 minutos, no sacar a jugadores que no estaban jugando bien y estaban cansados, demorando los ingresos de futbolistas determinantes como Juanfer Quintero son lo que se ve sobre la superficie, remitiéndose solo a la final con Belgrano.

Las decisiones de Coudet, en la mira.

Pero en el fondo hay más. La constante y curiosa rotación que lo lleva a poner de titular a un jugador que había sido borrado y viceversa. La insistencia con nombres que no van por sobre los juveniles, quienes siempre terminan siendo los que dan la cara. Es pasado.

No tendrá el viento a favor que le hubiese dado el campeonato, pero la pretemporada y el mercado de pases pueden transformar el River de Coudet en algo que ilusione, si con poco hizo mucho, independientemente de la última derrota.

Coudet, las decisiones que se vienen y lo que espera el hincha

Hablar por el hincha de River es imposible porque nunca habrá opinión unánime. Y pese a algunos cuestionamientos, con más o menos razones y argumentos, lo cierto es que en líneas generales la gente aprobó la elección de Chacho como sucesor de Gallardo, confió en el proceso, aún sin ver un equipo que juegue bien, y lejos está de pedir la cabeza del entrenador.

En ese marco, las urgencias deportivas de River no deben condicionar a Coudet. Y en principio, pareciera haber sintonía DT-dirigencia-hinchada en algunas cuestiones. Por eso, se espera otra renovación en el plantel. Jugadores como Castaño, Salas, Paulo Díaz, entre otros, difícilmente continúen.

Llegarán varias incorporaciones a priori, y seguramente los juveniles que ya han dado la talla sigan siendo importantes, pero con futbolistas de mayor experiencia y renombre por delante que les quiten la obligación de ser los salvadores. Nombres nuevos claro está, porque los que ya están no pudieron.

Armar un River a partir de Beltrán, Acuña y alguno que otro rescatado, acertar con los refuerzos, dejar de contar con futbolistas cuyo ciclo está cumplido y exprimir al máximo la pretemporada para conseguir resultados y un mejor funcionamiento es lo que se espera de Coudet para este segundo semestre. Y así, quizás el Millonario pueda alcanzar otra final en el corto plazo, y esta vez ganarla.