River afrontará la final del Torneo Apertura 2026 ante Belgrano con varios desafíos tácticos por resolver. El conjunto dirigido por Eduardo Coudet deberá adaptarse a un contexto marcado por ausencias importantes y, al mismo tiempo, encontrar la manera de explotar las debilidades del equipo que conduce Ricardo Zielinski.
En ese escenario aparecen tres claves fundamentales: atacar los espacios que deja la línea defensiva cordobesa, controlar los movimientos de Lucas Zelarayán y neutralizar el juego aéreo de Lucas Passerini.
Un poco de contexto de cómo llega River a la final
Antes de profundizar en las tres claves tácticas para lastimar a Belgrano, es necesario entender el contexto con el que llega River a esta final. El equipo no podrá contar con Moreno, Driussi, Montiel ni Viña, aunque este último aparezca como una baja menos determinante dentro del equipo.
Las ausencias modifican directamente los intérpretes y, por consecuencia, también alteran ciertos comportamientos colectivos. River deberá reorganizar funciones defensivas y ofensivas, especialmente en zonas sensibles de la cancha donde normalmente varios de esos jugadores tenían un rol importante.
A partir de ese escenario, el análisis debe enfocarse en qué puede hacer River con los futbolistas disponibles para anular al conjunto de Zielinski. La planificación táctica cambia no solamente por el rival, sino también por las herramientas que tiene el plantel para afrontar el partido.
Por eso, las posibles soluciones pasan menos por repetir mecanismos ya conocidos y más por adaptar comportamientos según las características de quienes estarán dentro de la cancha. Desde allí nacen las tres claves principales para intentar imponerse en la final.
Cómo atacar el bloque defensivo de Belgrano
El primer punto está relacionado con cómo atacar la línea defensiva de Belgrano. El equipo cordobés suele sentirse cómodo defendiendo en campo propio y acumulando hombres cerca de su área. Ese bloque bajo le permite proteger ciertos sectores, pero también deja expuesta una debilidad clara: la cobertura de espacios.
Belgrano pierde agresividad para cerrar movimientos interiores y deja zonas vulnerables que pueden ser aprovechadas con ataques rápidos y coordinados. En ese sentido, la principal debilidad aparece en el carril que se genera entre el marcador central y el lateral, sobre todo por el sector izquierdo de la defensa cordobesa con Sporle y Licha López, aunque este último no estará disponible por lesión.
A eso se suma que Longo no parece ser un mediocampista con demasiada capacidad para repetir esfuerzos defensivos ni para realizar relevos constantes sobre ese costado. Cuando Belgrano debe defender esa zona, muchas veces los defensores solamente acompañan la jugada en lugar de atacar activamente al rival.
River puede aprovechar esa situación atacando de afuera hacia adentro. El equipo suele juntar al volante de banda, al atacante y al mediocampista central —generalmente Fausto Vera— para formar triángulos y progresar desde los costados hacia zonas interiores. Movimientos de futbolistas como Colidio o Freitas atacando precisamente esos espacios entre lateral y central pueden resultar determinantes.
Lucas Zelarayán
La segunda clave táctica tiene un protagonista muy claro: Lucas Zelarayán. River debería defenderlo de una manera muy similar a la que utilizó para controlar a Di María frente a Rosario Central. La comparación no es casual. Tanto Di María como Zelarayán son futbolistas que funcionan como organizadores ofensivos y tienen libertad absoluta para moverse por diferentes sectores del campo.
Si Zelarrayán y Di María cumplen funciones similares dentro de sus respectivos equipos, entonces la lógica indica que River debe intentar neutralizarlos con mecanismos parecidos. Sin embargo, aparece un problema importante: la ausencia de Moreno.
En el partido frente a Rosario Central, River logró anular gran parte de la influencia de Di María gracias al trabajo conjunto entre Moreno y Viña. Ambos se encargaron de perseguirlo, cubrir espacios y limitar sus recepciones cómodas. Esta vez ninguno de los dos estará disponible, por lo que Coudet deberá reconstruir ese funcionamiento defensivo con otros intérpretes.
Dentro de las opciones disponibles, Fausto Vera aparece como el futbolista más indicado para asumir esa responsabilidad. Aunque no tenga el mismo nivel defensivo que Moreno, puede convertirse en la pieza encargada de realizar las coberturas y seguir de cerca a Zelarrayán durante gran parte del partido.
La ayuda del lateral que ocupe ese sector también será fundamental. River necesitará coordinación constante para evitar que el enganche de Belgrano reciba libre entre líneas, pueda girar con comodidad o encuentre espacios para lanzar ataques rápidos.
Lucas Passerini
La tercera y última clave tiene relación con Passerini y el juego aéreo de Belgrano. El conjunto cordobés cuenta con varios futbolistas de buen nivel, pero gran parte de sus ataques terminan orientados a abastecer al delantero. Por eso, más allá de las individualidades, River debería enfocarse principalmente en cortar los mecanismos que permiten que la pelota llegue limpia hacia Passerini.
Para conseguirlo, River tendrá que anular tanto los envíos largos como el juego de transición que nace desde el mediocampo cordobés. En ese sentido, será fundamental que Martínez Quarta y Rivero repitan un rendimiento similar al mostrado frente a Rosario Central.
El segundo aspecto resulta todavía más complejo. River venía mostrando una mejora importante para defender contragolpes y evitar quedar mal parado tras pérdidas, pero gran parte de ese equilibrio estaba sostenido por la presencia de Moreno. Por eso, nuevamente, Fausto Vera aparece como una pieza central para el funcionamiento defensivo de River. Más allá de su aporte con la pelota, tendrá la responsabilidad de sostener gran parte del equilibrio estructural del equipo durante la final.
También será determinante observar quién lo acompañará en el doble cinco y cuál será la postura general de River durante el partido. Dependiendo de si el equipo decide asumir riesgos altos o administrar más la posesión, cambiarán tanto las responsabilidades defensivas como las posibilidades de controlar las principales amenazas de Belgrano.
