Hay mucho en juego para River en el superclásico ante Boca, por eso Leonardo Ponzio tiene que intentar plantear un partido perfecto, sin fisuras en ninguna fase del juego. El Millonario tiene herramientas para ganar en la Bombonera, pero deberá reducir errores y aprovecharlo al máximo si quiere sacar un resultado óptimo. A continuación, un análisis táctico sobre ello.
Cómo llegan los dos
Los dirigidos por el León llegan después de ganarle a Racing por 1-0, sin lucirse y resignando la pelota gran parte del partido. Está en plena maduración, con un techo claro por el armado del plantel, pero resulta mejor que el trabajo realizado por Coudet.
Boca llega vivo en todos los frentes, con una idea clara y defectos aprovechables. Ante Independiente pasó de una 4-2-3-1 a una 3-1-6. Sin Paredes ni Aranda ante Vasco, utilizó el plan B: control profundo y juego largo. Aranda ya lleva un tiempo sin jugar.
Las claves del análisis
- El débil bloque de Boca.
- El juego por afuera y cómo neutralizarlo.
- Leandro Paredes… ¿cómo se defiende?
- Distancias entre líneas.
El bloque de Boca
El primer problema es su bloque: deja espacios en bloque medio y presión alta, especialmente a los costados de Paredes. Es un gran mediocampista, pero en la 4-4-2 no protege bien los espacios ni hace buenos relevos cuando los laterales saltan agresivamente.
Boca sufre defendiendo largos períodos. También en transición: Ascacibar sube para igualar la última línea e irrumpir en el área, mientras Paredes queda con los centrales en la defensa en reposo.
¿Cómo puede aprovecharse River? Con los descensos de Correa y Almada a los costados para recibir de cara al arco, activar al lateral por la falta del relevo o generar toques y sacar a Paredes de posición. Aplica en bloque medio y cuando Boca se pare más alto: siempre habrá espacios.

Las virtudes de Boca
Una virtud de Boca es la dinámica extremo-lateral: intercambian alturas y posiciones. El lateral va dentro y el extremo baja al pie, o el extremo se cierra para que el lateral pase por afuera y tire el centro.
Ante Independiente pasó con Flores y Braida; también con Ascacibar abierto y Lozano dentro, aunque menos por sus perfiles. Con Villa por Velasco en el segundo tiempo, Boca pasó a una 4-3-3, ganó profundidad por ambas bandas y mantuvo esa dinámica: lateral dentro, extremo que baja, toca y pasa.
¿Cómo defender esto? Sin marcar en zona y con persecuciones claras: Acuña (u Ortega) y Montiel agresivos con los extremos, y los volantes de banda atentos.
Fíjense en este video cómo Cuiabano duda sobre quién ir y Ascacibar recibe solo: eso no puede suceder. También será clave ser agresivos con los receptores dentro del bloque: Velasco, Ascacibar, Flores cuando va dentro y Aranda.
Leandro Paredes
Paredes organiza las salidas, filtra pases a los extremos cerrados y juega largo con las diagonales de Merentiel. Es el mejor jugador de Boca, le da control y permite verticalizar.
Ante Independiente bajaba a primera línea y Delgado quedaba delante. Velasco recibía en la zona del #10, haciendo de Aranda y formando tándem con Ascacibar. Este último llevaba marcas y atraía al lateral para liberar la diagonal de Merentiel, con pases de centrales, Paredes o Lozano.
River deberá empujar a Paredes a primera línea, lejos de sus compañeros. Lo ideal: presión en 4-3-1-2 con Beltrán siguiéndolo, en vez de Almada, y 4-4-2 al retroceder, con coberturas de los delanteros.

Ante Vasco, Boca jugó largo con extremos o laterales abiertos: diagonales de Valencia/Merentiel, similares para esto, o descenso del extremo por dentro para atraer al lateral y proyectar a Blanco/Lozano. La recepción entre central y lateral es clave.

El conjunto de Arruabarrena deja distancias entre líneas: Paredes-Delgado quedan lejos del resto, especialmente cuando Ascacibar avanza casi hasta los atacantes.
Ante Vasco también hubo mucho espacio en el mediocampo durante la construcción, con Alarcón y Ascacibar. Es algo aprovechable si River recupera y presiona decentemente a Paredes cuando juegue.
Será fundamental efectivizar la presión, recuperar alto y atacar con Correa y Almada. Este último es especialista en transiciones y grandes espacios: hay que sacarle el máximo provecho.
Ceder la pelota sería un error garrafal. Ante Racing, el equipo de Ponzio resignó la tenencia y fue contundente, pero no es lo ideal.
Boca tiene los centros de sus laterales y a Paredes para romper bloques bajos. River no tiene equipo para aguantar largos períodos defendiendo profundo.
Conclusión
Será complejo y River no llega mejor que Boca. Sin embargo, tiene herramientas para ganar cómodamente: presión individual sobre Paredes, aprovechar a los habilidosos por dentro y responder bien por las bandas.






