River venció a Racing en el Estadio Monumental y desde los resultados llega un poco más aliviado al superclásico ante Boca. Desde el juego, fue claramente un paso atrás respecto a lo que había mostrado el equipo ante Belgrano hace poco más de una semana. El Millonario se impuso ante la Academia pero sin tener el control de la pelota. Análisis táctico detallado.
Sobre la tenencia de la pelota
Racing tuvo el 51% de posesión de pelota y River tuvo el 49% restante, algo que no refleja directamente la calidad de los ataques, pero sorprende de gran manera, ya que el equipo de Ponzio tiene el porcentaje más alto de Argentina y la mayoría de los equipos le ceden la pelota.

A pesar de esto, la calidad de los ataques de la Academia no fue buena e incluso fue peor que la de River. Esto fue por el plan de partido que ideó Romero, pero también por la forma de atacar de River.
El análisis de Ponzio
Antes de comenzar con el análisis táctico, vale la pena escuchar lo que dijo Ponzio en conferencia de prensa sobre el tipo de chances que creó River y cómo le cedió el control a Racing, especialmente en el segundo tiempo.
El plan de Racing
Para entender por qué River perdió bastante la pelota, hay que tener claro cuál fue el plan de Racing para ello.
El conjunto de Romero presionó alto en los saques de arco o en momentos en donde River tenía que salir desde el fondo con una pelota parada, pero después no forzó reinicios y se quedaba bastante profundo y con un bloque bien pasivo, atento a las superioridades que podía generar River con Andrada, Correa y Montiel por derecha y siendo agresivo con las recepciones por el centro.
La Academia ideó el siguiente plan: varias persecuciones y, al mismo tiempo, dejaba a River mover la pelota de un lado a otro y cuando estaba en campo propio. El esquema fue una 4-1-4-1 / 4-5-1 con Maravilla Martínez suelto y con Conechny junto a Zaracho recostado en las bandas para seguir a los laterales que dieron amplitud.
El punto débil de Racing que favoreció a River
El otro punto por el cual Racing no tradujo esa presión en peligro fue por el propio plan que idearon con pelota: mantuvieron grandes distancias entre los futbolistas —algo que benefició a River y en un momento veremos por qué—, especialmente en la salida desde el fondo con los laterales bajos y Kranevitter en el eje.
Todo esto para jugar muchas veces en largo y tratar de ganar la segunda pelota con Conechny y Maravilla bien juntos. Este plan fue el que mejor les funcionó, pero la calidad para terminar las chances no era buena.
Un segundo tiempo sin un River protagónico
Como dijo Ponzio: “Creamos chances de gol dejándole el control de la pelota a Racing”.
Eso fue lo que sucedió, pero con varios cambios a tener en cuenta: el primero es que River se paró en una 4-4-2, con Pereyra por el sector izquierdo y con Meza por el derecho, dejando a Andrada y Silva de doble 5. Almada y Correa quedaron en la doble punta y esto, más lo que se mencionó anteriormente, generó que River no pueda pararse tan alto y tenga que ceder la pelota y esperar más abajo.
La presión que utilizó River con Aníbal Moreno en cancha, específicamente contra Belgrano, fue uno de los puntos interesantes del equipo, pero Racing exigió bastante más en duelos y en situaciones físicas al Millonario y esto impidió que River pueda mantener una presión alta, principal motivo por el cual también resignó la pelota.
River… ¿al contragolpe?
A pesar de haber cedido mucho más la pelota en el segundo tiempo, River generó chances de gol y disparos al arco que generaron mucho más peligro, atacando mucho en transiciones y esperando más abajo para salir rápido de contra.
Conclusión
No vimos una versión lúcida del Millonario; de hecho, todo lo contrario. Largos períodos sin presionar alto y sin poder tener la pelota en los pies. Además, sufrió cada vez que Racing logró acorralarlo en la salida desde el fondo y se generaron pérdidas de segundas pelotas.
El detalle es que La Academia no pudo traducir eso en peligro y River, con bastante más calidad individual, pudo ser más utilitario y adaptarse a jugar de una manera completamente ajena para el equipo.





