La locura fue, y es, total. La Selección Argentina resurgió de las cenizas y dio vuelta un partido complicadísimo para meterse en los cuartos de final del Mundial 2026. Así como sucedió en la cancha, en las tribunas y en todo el país, en el banco de suplentes argentino hubo un alocado festejo tras el gol con que Messi puso el empate transitorio.

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Mientras los suplentes, cegados por la emoción y el desahogo, corrían en cualquier dirección, Scaloni agitaba los brazos en el aire. Si bien rara vez el técnico hace gestos o festeja con euforia los goles argentinos, la situación ameritaba un festejo tal. Atrás suyo, Roberto Ayala tampoco pudo mantener la calma al ver como la pelota tocaba la red.
El Ratón, uno de los ayudantes de campo, tenía el cartel de los cambios en la mano ya que el CT se disponía a enviar a Otamendi a la cancha para sumar peso ofensivo. Sin embargo, tras el gol de Messi, Ayala dejó el cartel en el piso y salió corriendo sin dirección alguna antes de volver al banco para reunirse con Scaloni y Aimar.
En el tercer gol argentino pasó algo similar, aunque esta vez sin cartel. Tras el gol de Enzo, Roberto corrió en soledad para, segundos más tarde, reunirse nuevamente con el técnico y los demás colaboradores para planear los minutos finales del partido y hacer todo lo que estuviera a su alcance para defender el resultado.
Lo que el Ratón no se esperaba en ese momento era que, en medio de la emoción por el triunfo, fuera a tener que tomar la palabra. Visiblemente emocionado, Scaloni pidió no hablar tras el silbatazo final, y fue Ayala quien lo reemplazó. “Está volviendo el alma al cuerpo”, fue lo primero que atinó a decir el ayudante de campo.
“Agradecerle a estos muchachos que emocionan. No se cansan, van por más y son capaces de hacer estas cosas. Tienen una mente ganadora. Estaban golpeados, pero ellos se prometieron a sí mismos que si se tenían que ir lo iban a hacer con la frente en alto. Otra demostración de un grupo increíble”, continuó, visiblemente emocionado.





