River se reconcilió con la historia y después de mucho tiempo volvió a cumplir con la regla de las tres G. Con un hat-trick del Torito, más el aporte goleador de Aguirre, Ocampos, Bordagaray y Ríos, La Banda venció 7-1 a Atlanta con todo un festival de fútbol. Faltan 29 fechas, pero con partidos así…
Está claro, enfrente apenas estuvo Atlanta, un rival en baja que busca en Vitrola Ghiso la forma de hacer pie en esta categoría. Pero para el corazón golpeado del hincha de River, la actuación del equipo en el Nuevo Gasómetro significó un reencuentro con la historia. Un pequeño flash-back que invitó a creer en la reconstrucción, en el resurgimiento de El Más Grande, lejos.
Fue una caricia al alma en medio de estos cien días llenos de desesperanza. Hacía mucho tiempo que River no ofrecía un espectáculo semejante. Un espectáculo de esos que generan placer, disfrute, ganas de que el partido no termine nunca. Un espectáculo muy típico de otras épocas, acorde a la idiosincrasia riverplatense.
Entonces, cómo no gritar a rabiar cada uno de esos siete goles; cómo evitar el clásico y entusiasta “ole, ole”, si lo que más desea el hincha hoy es indicarle al jugador cuál debe ser el camino. Ese camino que conocen de sobra, porque se criaron recorriendo una y otra vez esa senda que los llenó de prestigio, pero que no transitan hace tanto que nadie pudo recordar con certeza cuándo fue la última vez que River metió siete goles.
Cómo no celebrar la reaparición goleadora del último jugador que volvió por amor a la camiseta. “El Cavegol”, tronó en el Bajo Flores como en sus mejores épocas logró tronar por Núñez. Porque no sólo la metió, sino que además jugó y contagió. A los que estaban adentro y a los que estaban afuera. Por eso hasta hubo aplausos para Arano, que en la semana había presagiado todo un vendaval de insultos. Por eso también hubo ovaciones para Ocampos, Aguirre y Sánchez.
Por eso, al finalizar el partido, el Nuevo Gasómetro quedó polarizado por miles de remeras al viento que se agitaron al grito de “Yo te quiero, no me importa nada, te vengo a alentar”. Porque después de mucho tiempo, River volvió a ganar, golear y gustar. Como lo marca su historia.



