River le ganó con lo justo a Defensores de Belgrano, pero controló el partido durante los noventa minutos y se clasificó a la próxima fase del certamen, en donde enfrentará a Sportivo Belgrano de Córdoba. Ojo, Cavenaghi y el Chori fueron esenciales para hacer la diferencia.
Sobria. Así fue la actuación del equipo de Matías Almeyda en San Juan y así fue la alegría de los hinchas de River al retirarse del estadio del Bicentenario, donde La Banda venció a Defensores de Belgrano sin que le sobrara nada, pero sin pasar sobre saltos.
Es que el club de Núñez, jugada más, jugada menos, dominó el partido de principio a fin. Aunque tuvo un primer tiempo bastante más claro y punzante, en el que generó peligro constantemente y en el que terminó encontrando el gol a raíz de una gran asistencia de Cavenaghi, para que el Chori Domínguez definiera magistralmente al palo izquierdo de Griffo.
Incluso, por lo hecho en la primera etapa, el Millonario mereció irse al vestuario con una diferencia aún mayor. Sin embargo, en el complemento, River se quedó. Esperó al rival bastante más retrasado y obligó a que el Chori y Cavenaghi retrocedieran más de lo habitual para poder entrar en contacto con la pelota.
Entonces, poco a poco, La Banda fue cediendo la pelota y el terreno. Pero no el control del juego. Es que tanto en el medio como en el fondo, River estuvo lo suficientemente sólido como para que Vega no sufriera inconvenientes. Y así, River se terminó quedando con un triunfo merecido, pero no avasallante. Un triunfo que le otorgó aquello que vino a buscar: dar el primer paso en esta copa como para al menos cerrar el 2011 con un dolor de cabeza menos.



