(Incluye video) El delantero resignó el poder económico que le ofrecía el fútbol de los Emiratos Arabes para cumplir su sueño de chico, jugar en River. Y no bien pisó Núñez, pidió recorrer el verde césped del Monumental. Conocé de dónde surgió, cómo llegó a erigirse como uno de los jugadores más destacados del mundo y cuál fue su actividad durante los últimos meses.
Pocos franceses creerán que una parte de aquella Copa del Mundo de 1998 comenzó a forjarse 20 años antes, en el ignoto club Rouen, de la Tercera División gala. Pero en esa modesta institución sacan pecho al autodefinirse como la responsable de que uno de los integrantes del plantel campeón de Aimé Jacquet haya jugado para Les Blues.
Y de cierta forma lo son. Es que fue el Rouen el que en 1976 contrató a Jorge Trezeguet, un jugador argentino del fútbol de ascenso que llegó a Francia tras un caso insólito de doping y sin la ciudadanía que le permitiera jugar. Pero el club galo lo bancó igual y fue de esa manera que, un año y medio después, su hijo David nació en tierra francesa.
Al regresar a Buenos Aires, David empezó a participar de las Inferiores de Platense. Allí, en Vicente López, forjó sus primeros pasos en el fútbol y también su pasión por un club cercano: River. Aunque que los contactos que había logrado su padre en Francia provocaron que la estadía del delantero en la Primera División argentina fuera fugaz.
Apenas un año después de su debut en 1994, y con solo 17 años, Trezeguet se fue al Mónaco, donde estuvo durante cinco temporadas, ganó dos títulos y logró un promedio de medio gol por partido jugado (jugó 119 partidos y convirtió 60 goles). Incluso, en el último año en Mónaco llegó a conocer a uno de sus ídolos de La Banda: Marcelo Gallardo.
En 2000, pegó un salto aún más grande al arribar a la Juventus de Italia. En la Vecchia Signora compartió equipo durante toda una década con el jugador que -como a todos los hinchas de River- lo hizo sufrir en aquella final de la Intercontinental de 1996: Alessandro Del Piero. Además, allí, junto a su amigo Mauro Camoranesi soñó con regresar a Argentina y defender la camiseta que tanto querían. Aunque para eso todavía faltaba tiempo. En el Calcio logró dos títulos, dos Copas de Italia y el ascenso. También obtuvo el bicampeonato italiano de 2005 y 2006, pero los perdió luego de que la federación de aquél país sancionara a la Juventus por diferentes casos de soborno.
De cualquier manera, su paso por Italia fue igual de demoledor: 320 encuentros jugados y 171 goles convertidos, para mantener su promedio excepcional de medio gol por partido. Aunque, ya con 33 años, en 2010 decidió cambiar de destino y desembarcó en el fútbol español. En Hércules , a pesar del descenso del equipo y su nivel irregular, mantuvo su capacidad goleadora y gritó 14 tantos en solo 29 duelos. Pero al finalizar la temporada, debió buscarse club y terminó recayendo en la liga de los Emiratos Arabes.
Más precisamente en el desconocido Baniyas de Abu Dabi, a donde llegó unos días después de haber presenciado el descenso de River en el Monumental, frente a Belgrano de Córdoba. Por eso, cinco meses después de haber sufrido de cerca el máximo dolor en la historia del club, decidió dejar el frondoso contrato que lo ligaba al albiazul árabe para -tal como él mismo lo manifestó- “coronar un sueño”.
REPASA LOS 100 GOLES DE TREZEGUET EN LA JUVENTUS



