En un pésimo partido, el Millonario se equivocó más que Quilmes y sumó su cuarta derrota en el campeonato. El equipo de Almeyda volvió a ser tan apático como hace tres fechas atrás y un error inexplicable de Bottinelli sentenció la caída en el sur antes de recibir a Boca.
Era previsible que River y Quilmes jugaran a lo que jugaron. Como las últimas veces que se cruzaron, dejaron el fútbol de lado y se dedicaron a esperar el error del rival. Ni siquiera intentaron forzarlo, solo esperarlo. Y en ese juego de ‘tomala vos, dámela a mí’, el que se llevó la peor parte fue el equipo de Almeyda.
Ya en el primer tiempo, que fue horrible, lleno de pelotazos y una precariedad de juego asombrosa, quedó en evidencia que el que más podía sufrir en el fondo era River. Porque Cauteruccio solo bastó para vulnerar a la defensa millonaria y hacerla sufrir como si enfrente tuviera a van Basten.
Es que el delantero de Quilmes aprovechó la incomodidad de González Pirez como lateral y lo desbordó en dos oportunidades que pudieron ser claves. Pero el primer centro se lo comió Diz, y el segundo, Díaz. E incluso, a los 15, una asistencia de Chirola Romero lo dejó mano a mano con Barovero, pero poco y nada pudo hacer Cauteruccio ante un arquero que lo achicó rápido y a tiempo.
Mientras que en ataque, River volió a ser aquel equipo apático, sin ideas ni vértigo, que fue gran parte de este campeonato. Cómo habrá sido, que en los primeros 45 minutos generó una única jugada de peligro y no por virtud propia, sino por un error grosero de la defensa rival.
A los 7, Sánchez revoleó una pelota hacia arriba, Carli pifió feo en el despeje y Luna -sin esperarlo ni pretenderlo- quedó cara a cara con Trípodi. Aunque el Chino, tan sorprendido como todo el estadio por el regalo que había recibido, definió al cuerpo del arquero…
Así se fue el primer tiempo y así tambíen llegaría el segundo: sin cambios de nombres, de sistema ni de actitud. Entonces, lo dicho: el que terminó perdiendo fue River. Porque para cuando Almeyda se acordó de cambiar, Bottinelli ya había asistido a Cauteruccio para que se cobrara revancha ante Barovero y le cortara a La Banda su efímera racha de triunfos.



