El equipo de Almeyda se llevaba una victoria importantísima del sur, pero a dos minutos del final, un cabezazo demoledor de Telechea terminó aguándole la fiesta. Aún así, el millonario mantuvo el invicto y la punta del torneo, aunque volvió a denotar falta de juego y desajustes en defensa. Pasó Caruso, quedan 34 fechas.
Se sabía que la visita a Quilmes en su cancha no sería un escollo fácil de sortear. Después de unos primeros rivales signados por la desigualdad de condiciones y el asombro por enfrentar a River, el equipo de Almeyda se encontraría con uno de los equipos más duros del campeonato, un referente de la categoría y con un técnico bicho, experto en esta división.
Y así quedó demostrado desde el inicio nomás del encuentro, en el que Quilmes salió a buscar al club de Núñez con la ambición típica de quien tiene la necesidad de hacerse respetar, de no dejarse avasallar por un gigante en vías de recuperación. Por lo que River apenas entró en contacto con la pelota y hasta recibió un par de amarillas rápidamente. Sin embargo, a los 35 del primer tiempo, Cavenaghi pegó el grito tan ansiado para desahuciar las expectativas de todo el Centenario.
Luego de un pase magnífico del Pelado Aguirre, el Torito sacó un derechazo cruzado para vencer Emanuel Tripodi y sellar el 1-0 parcial, su primer gol desde su regreso a Núñez. Así, River se fue al vestuario con una tranquilidad casi que inmerecida, pero fundamental para calmarse y salir a jugar el complemento más sereno, manejando los tiempos y con mayor inteligencia.
Pero, a pesar de que tuvo más profundidad y generó chances como para estirar la ventaja, el segundo tiempo volvió a mostrar a un River sin identidad, perdido en la cancha. Entonces, Quilmes recogió el guante para golpear y golpear: tiró mil y un centros sobre el área de Chichizola y, en tiempo de descuento, terminó dando el golpe de knockout. Telechea fue el autor de marcar el 1-1 con el que empañó la fiesta de River, no tanto por el resultado, sino porque le terminó dando una consecuencia a su falta de juego. Cosa que hasta aquí no le había pasado.



