En la semana pidieron que el estadio se llenara. Sí,como si la gente de River no acompañara.De todas formas,la gentedejó de lado ese “pedido” de los jugadores y asistió en masa al Monumental. La posibilidad de acortarle puntos a Vélez fue un aliciente más. Sin embargo, nuevamente, el hincha no se llevóotra cosadel campo de juego más que fastidio y frustración.
Lamentablemente para el hincha de River la historia se repite. Nuevamente el Millo desperdició una chance de prenderse en este campeonato. Esta vez la gente no aguantó y se descargó de lo lindo. CuandoRiver ya estaba empatando y de la cancha se veía un Gallardo que se arrastraba, un Fabbiani estático, un Falcao inconexo y una defensa que era un manojo de nervios, el hincha no dio más y se enojó.
No se salvó nadie, pero el principal blanco fueron quienes hoy visten esta camiseta. Así la popular apareció con sietetrapostan hirientescomo reales:
“La peor defensa de la historia”
“De 3 arqueros no hacemos 1″
“X su historia, sus glorias y su gente ustedes no se merecen esta camiseta, cagones”
“Háganse cargo: esta camiseta les queda grande”
“El peor equipo de la historia 1901-2009”
“El peor campeonato de la historia, 2008-2009. Últimos”
“Pellegrini, Merlo, Astrada, Passarella, Gordillo, Simeone, Rodríguez, ¿Ahora van por Pipo?”
Y ahí se vuelven a ver el “River se tiene que acostumbrar a peder”, de Pellegrini. El Gallardo-gate con Merlo. El 1-4ante Banfieldpara que Astrada se fuera. La eliminación de la Sudamericana a manos de ¡Arsenal! (no el inglés, eh) con Passarella. También el pobre Tapón que agarró a un equipo y perdió todos los partidos. El Cholo que sacó campeón a este equipo (a esta altura debería ser considerado mago) y ocho meses después se fue dejándolo último, y por último el bombero Gabriel Rodríguez que ganó uno y después sumó disgustos y terminó diciendo: “No quiero quemar a los pibes“.
La gente habló desde las banderas, al menos, estos trapos pusieron en palabras -más allá de su procedencia- lo que la mayoría de los hinchas de River piensan. Eso sí, la gente primero cumplió con su parte: reventó el estadio, armó el carnaval que pidieron los jugadores en la semana y alentó hasta donde vio que daba. Después sí, se descargó. Sonó, después de mucho tiempo, el repudio a la dirigencia yla amenazaa los futbolistas: que ni se les ocurra ir a bailar, sinovan a terminar en el hospital.Cosas que no deberían pasar en un River normal. Igual, hay que hacer una salvedad, esto no es un River normal desde hacesiete años.
Imagen: La Página Millonaria




