River volvió a sufrir ante un rival que le hizo un mínimo de fuerza. Sin el juego del Chori ni Sánchez, se acrecentaron sus debilidades defensivas y la soledad de Cavenaghi. Así, el equipo de Almeyda apenas rescató un punto en Isidro Casanova y cerró la primera ronda del torneo en la segunda posición…
La tarde en Isidro Casanova empezó con el vedetismo de Daniel Passarella. El presidente, quizá entusiasmado con sus vacaciones por Europa, se negó a ubicarse en el codo destinado a directivos, invitados y periodistas partidarios del club, y exigió un palco del Fragata Sarmiento.
Pero cuando le advirtieron que no había otro lugar disponible, amagó con pegar la vuelta a Buenos Aires. Claro que para ese momento ya era muy tarde: la prensa rodeaba la indecisión del mandamás millonario y -para evitar un papelón en vivo- terminó decidiendo refugiarse puertas adentro del vestuario.
Allí, donde el conjunto dirigido por Matías Almeyda se preparaba para afrontar lo que dos horas más tarde sería otra actuación decepcionante. Es que tal como ocurrió durante todo el verano, frente a Almirante Brown, River fue un equipo en los primeros 15 minutos del partido y otro completamente distinto en los 75 restantes.
Hasta el gol de Cavenaghi, que llegó a los 85 gritos con La Banda y se metió entre los 15 máximos goleadores en la historia del club, River dio la sensación de que se llevaría por delante al equipo de Giunta. Pero después del gol, el Millonario bajó un cambio y la defensa empezó a sufrir las consecuencias de no tener la pelota.
Lo que permitió que Brown creciera en cantidad de llegadas sobre el arco de Vega y ganara confianza. Así fue que el local consiguió el empate y por momentos hasta mereció irse al vestuario con el marcador arriba. Encima, en el complemento, Almeyda tuvo que resignar a su único jugador capaz de destrabar un partido como el de ayer, a través de algunas de sus asistencias fantásticas.
Entonces, con el Chori Domínguez lesionado y Carlos Sánchez suspendido, River perdió toda posibilidad de generar juego alguno. Porque Ocampos últimamente se opacó con la misma vorágine con la que surgieron los rumores de su inminente futuro europeo y porque Ponzio, tal como lo él mismo lo reconoció, está muy lejos de poder ocupar el papel de Sánchez. De hecho, hasta aquí, el ex-Zaragoza no se mostró capaz de ocupar ningún rol en el equipo.
Mientras que Funes Mori no quiso romper con la monotonía de su juego intrascendente y los cambios de Almeyda (Ríos y Villalva) volvieron a surgir el mismo efecto que en Chaco: ninguno. Entonces, entre una defensa endeble, la falta de juego y lo solo que está el pobre de Cavenaghi en ataque, River apenas terminó arañando un empate en Casanova. Un empate que, pese a las declaraciones del Pelado, no hizo más que demostrar que el equipo parece perdido y sin salida.



