Los socios de River debieron volver a padecer la falta de organización a la que ya están acostumbrados. Colas interminables y falta de criterio para diagramar un canje de entradas que se hizo eterno.
En el día de ayer, los socios de River debieron afrontar una nueva odisea para poder reservar sus entradas con vistas al choque frente a Deportivo Merlo del próximo sábado en el estadio de Vélez. El sitio de reserva de tickets online nuevamente volvió colapsar y la gente sufrió intentos nulos e inagotables para poder conseguir una localidad. De hecho, habrá hinchas que se quedarán afuera por un sistema ineficiente y una capacidad mucho menor para albergar a una parcialidad que necesita un escenario más grande.
Sin embargo, ese no será el único sufrimiento para el socio de River: hoy comenzó el canje de las entradas reservadas y -como siempre- se llevó a cabo en las boleterías del Monumental, donde desde las primeras horas de la mañana una extensa e interminable fila reflejaba a las claras una pésima organización por parte de la dirigencia, algo que ya se ha tornado recurrente y agotador.
Unas tres cuadras de cola adornaban la mañana de la avenida Figueroa Alcorta, cuya vereda se encontraba repleta de socios “Millonarios” apurados para ingresar o retornar a sus trabajos, alterados por maltratos constantes y cansados de un ninguneo sin igual. Para colmo, hubo filas que avanzaban cada media hora, reorganizaciones apuradas, falta de control para detener a la gente que se colaba y boleterías que no funcionaban de manera correcta, lo que hicieron crecer el malestar del hincha que sigue incondicionalmente al club de sus amores.
Lamentablemente, este suceso se repitió durante todo este primer día de canje, y sin lugar a dudas, volverá a tener lugar mañana. ¿Por qué? La respuesta es sencilla: como siempre, el hincha de River, ese que soporta todos los golpes habidos y por haber, es el último en el que la cúpula dirigencial pone su interés. Sí, esa cúpula que, a veces, hasta pareciera que diagrama planes macabros para irritarlo y agredirlo cada vez más, sólo por deporte.




