Cayó ante Racing en el Monumental, acumuló su quinto partido sin victorias y quedó en zona de descenso directo por primera vez desde que regresó a Primera. Además, Almeyda cambia pero no le encuentra la vuelta y los hinchas coparon el hall en contra de Passarella.
Se sabía de antemano que éste duelo frente a Racing sería un partido crucial para el futuro inmediato del equipo. No solo por todo lo que se había hablado en la semana previa sobre la continuidad de Matías Almeyda, sino además por el panorama en el que podía caer River en caso de que sufriera una nueva derrota.
Luego de aquel empate nefasto frente a San Lorenzo, el Millonario acumuló otros dos empates, frente a Colón y Newell’s, y una derrota, contra Vélez. Por lo que la discusión relacionada al nivel del equipo pasó a quedar polarizada por el promedio: otro resultado adverso ante el conjunto de Zubeldía hundiría al de Almeyda en zona descenso.
Cosa que finalmente ocurrió: River volvió a tener un primer tiempo para el olvido, acorde a lo que fue su rival, y en el complemento, justo cuando empezó a inclinar la cancha para conseguir la tan ansiada victoria, llegó el cabezazo de Cahais que le sentenció otra dura derrota.
Dura porque, después de 45 minutos intrascendentes, el Pelado decidió ir a buscar el partido. Sacó a Sánchez y puso a Mora; sacó a Aguirre y metió a Lanzini. Estaba completamente decidido a ganarlo y el equipo también. Pero Racing tuvo dos y aprovechó una…
Primero advirtió con una gran asistencia de Camoranesi, que dejó a Vietto mano a mano con Barovero, y cinco minutos más tarde capitalizó un tiro libre de Villar que encontró a Cahais en el medio del área y en completa soledad, para llevarse una victoria en el Monumental después de seis años y hundir a River en la alarmante zona de descenso.



