Racing buscó las mil y un maneras de contar con Teófilo Gutiérrez para enfrentar a River en Avellaneda. Las presiones que ejerció en AFA fueron tales, que terminaron con el goleador de La Academia habilitado pese a la voluntad del Tribunal de Disciplina. ¿Qué pasa, Racing, estás nervioso?
La paternidad es tan grande que -parece- asusta. Al menos así lo demostró Racing durante toda la semana, en la que movió cielo y tierra para que su máximo artillero de este Clausura no estuviera ausente justo frente a River. Ese cuco que, de buen presente o no, siempre se las ingenió para amargarle la vida.
Prueba de ello da el historial del clásico más antiguo del fútbol argentino, que lidera el club de Núñez con una diferencia de 48 partidos. ¡48! Algo así como 24 años de triunfos consecutivos… Más que habilitar a Teófilo, deberían clonarlo.
Pero paternidad al margen, lo que resultó llamativo fue cómo se procedió en AFA para lograr que un jugador inhabilitado por acumulación de amarillas pudiera escaparle a la sanción. Primero, se convocó al árbitro Pompei para que rectificara la apreciación que tuvo en la cancha, donde entendió que el colombiano había simulado una infracción. ¿Cuántas veces se amonestó a un jugador creyendo que había simulado? Jamás hubo siquiera un pedido de disculpas.
Y segundo, lo más bochornoso, fue que el Tribunal de Disciplina terminó dictaminando algo que no quería dictaminar. Ninguno de los ocho integrantes del tribunal estaban de acuerdo con quitarle la amarilla a Gutiérrez, pero en el medio hubo un llamado telefónico de Julio Grondona desde Paraguay que terminó por torcer la historia en favor de Racing. Bah, la historia… la historia está del lado de River, y de sobra.



