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No aplauda, deje de aplaudir

Una vez consumado el insólito empate ante Guillermo Brown, el equipo se retiró del Monumental bajo una mezcla de aplausos y silbidos que volvió a instalar la discusión: ¿cuándo aprobar y reprobar a los jugadores?

Una vez consumado el insólito empate ante Guillermo Brown, el equipo se retiró del Monumental bajo una mezcla de aplausos y silbidos que volvió a instalar la discusión: ¿cuándo aprobar y reprobar a los jugadores?

En todos estos años, la hinchada de River se destacó por copar cuanta cancha se le cruzó por el camino y se encumbró como la más seguidora de Argentina, encabezando todos los rankings de venta de entradas, a pesar de que la suerte del equipo fue a contramano de semejante apoyo.

La frase “en las buenas y en las malas mucho más” fue el fiel reflejo de ello. River atravesó la peor década de su historia a cancha llena, repleta, colmada. Y desde las tribunas, los hinchas alentaron a los jugadores, muchos de ellos incapaces de vestir esta camiseta, hasta el último minuto de juego.

No les importaron esos malos resultados, estuvieron presentes y junto a la camiseta incluso hasta el último segundo de aquel fatídico 26 de junio de 2011. Cosa que se redobló a lo largo de este doloroso año en la B Nacional.

La pretemporada post descenso en Mar del Plata reunió a cientos de fanáticos en cada práctica; los recibimientos por el Interior del país fueron espectaculares; hubo recaudaciones récord tanto de local como de visitante; y hasta los medios de comunicación terminaron dándole mayor trascendencia a la segunda categoría que a la primera, producto de la revolución que desató River a nivel nacional.

Sin embargo, pareciera que en el afán por alentar y acompañar al plantel hasta las últimas consecuencias, algunos hinchas de River confundieron apoyo con exigencia. Así quedó demostrado el sábado pasado, después de que el equipo sufriera el empate agónico ante Guillermo Brown que lo alejó del liderazgo del torneo.

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Cuando los jugadores se retiraban del campo de juego, en las tribunas del Monumental se mezclaron silbidos, típicos y acordes a la bronca que sintió todo hincha de River por ese gol increíble del ignoto Zanni, con aplausos acordes a vaya uno a saber qué. ¿Al esfuerzo a pesar del resultado quizás? Si se tratara de la primera vez que este equipo hace agua a minutos de lograr una victoria, se podría discutir. Después de todo, son errores que puede cometer cualquiera.

Pero la realidad es que se trató de la quinta vez, con el agregado de que en esta oportunidad además se resignó la punta del torneo a cuatro fechas del final y se condicionó gran parte del ascenso directo a lo que pueda ocurrir el próximo fin de semana en Rosario. Cosa que, al menos en medio de este contexto, no merece demasiado aplauso…

PÁRRAFO APARTE PARA EL BOTELLAZO
Discusión de aplausos o silbidos al margen, desde La Página Millonaria manifestamos todo nuestro repudio para aquel que intentó agredir a los jugadores arrojando una botella de plástico al campo de juego. Fue uno entre 60.000 hinchas de River que colmaron el Monumental para acompañar el equipo, pero las actitudes de inadaptados como éste jamás deben pasar por alto.

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