El mundo River vive un privilegio absoluto, no solo por la oportunidad de tener un director técnico de la calidad de Marcelo Gallardo, sino además por el hecho de poder disfrutarlo durante siete años de manera consecutiva, algo que para la realidad del fútbol argentino actual parecía una verdadera utopía. El Muñeco lleva 82 meses al mando del equipo, y en comparación al resto de los grandes equipos del país y del continente las diferencias son abismales.
Tomando como punto de referencia a los siete equipos brasileros que disputarán la fase de grupos de la Copa Libertadores, ninguno de ellos cuenta con un DT que haya llegado al club hace por lo menos medio año atrás. Los únicos que están cerca de completar su primer semestre completo son el portugués Abel Ferreira (último campeón de América con Palmeiras) y Rogerio Ceni en Flamengo, quienes llegaron en noviembre pasado a ambos clubes. Roger Machado, entrenador de Fluminense que enfrentará a River el próximo jueves, arribó hace tan solo dos meses, al igual que Hernán Crespo en San Pablo. Ariel Holan, el otro entrenador argentino en Brasil, llegó a Santos hace 45 días, mientras que Cuca en Atlético Mineiro y Miguel Ángel Ramírez en Internacional de Porto Alegre asumieron recién en marzo pasado.
Y la admiración por Gallardo en Brasil es absoluta, casi a los mismos niveles que en nuestro país. “Estávisto como um fenómeno entre los argentinos, y su permanencia en River es extraordinaria no solo para el presente, sino además para la historia. Él significa para River lo mismo que el legendario Lula para el Santos. Gallardo le dijo que no hasta al Barcelona para seguir en River”, analiza el periodista Tales Torraga en un artículo del medio UOL. Y por cuestiones como las antes mencionadas es que River marca la diferencia y el camino a seguir en el continente desde hace muchos años. Por el fútbol que muestra dentro de la cancha, y la admiración que despierta fuera de la misma.





