Los Representantes de Socios oficialistas impusieron su mayoría para terminar de darle curso al ejercicio económico bochornoso que presentó Passarella, que incluyó futuros posibles ingresos, como la venta eventual de Funes Mori o juicios recién iniciados.
En medio de una reunión vergonzosa, que incluyó a representantes de socios defendiendo lo indefendible, velando por los intereses de cuatro o cinco dirigentes, y hasta a un pobre tipo que se creyó gracioso por aparecer disfrazado sin caer en la cuenta de que estaba ridiculizando a su propio club, River terminó de aprobar el balance 2011-12.
La asamblea de representantes de socios aprobó el superávit de más de 17.000.000 de pesos que presentó el oficialismo hace unas semanas y que ya había sido aprobado en Comisión Directiva. Por 75 votos a favor y 39 en contra, el oficialismo logró el aval que le faltaba para un balance sin precedentes en la historia del club.
Lo que resulta un dato no menor, si se tienen en cuenta lo que fueron los balances de la peor dirigencia de la historia, la gestión Aguilar, con ejercicios superavitarios contínuos y un club cada vez más endeudado. Pero en fin, mientras la política de River se resuma a simpatías o conveniencias ocasionales, difícilmente el club pueda salir adelante.



