La caída de los cordobeses en Corrientes ratificó a River, junto a Rosario Central, como líder del torneo a solo cinco partidos del final. Y le otorgó así ese baluarte que el equipo de Almeyda no había podido conseguir por sí mismo: tranquilidad. Igual, el final de la B Nacional promete ser angustiante.
Y un día se cayó. El aparente gran equipo del campeonato, ese que contra River no jugó a nada en Córdoba ni en Buenos Aires, tuvo 75 minutos fatales y terminó resignando la punta. En Corrientes, Boca Unidos lo cacheteó con un 3-2 para el infarto, que -para qué negarlo- se festejó en Núñez y en Rosario.
Es que el triunfazo correntino ratificó a River y Central en lo más alto del torneo. Con solo 15 puntos por disputar, los equipos de Almeyda y Pizzi le sacaron dos unidades de ventaja a Instituto, y a Quilmes, cuatro.
Se trata de una pequeña luz de ventaja, la cual no les permite relajarse en absoluto, pero que al mismo tiempo les abre un pequeño margen de error. Un margen que hasta ayer el Millonario no tenía y que será vital de cara a las próximas cinco finales que le quedan por afrontar.
¿Por qué? Porque no será nada sencillo que River consiga los 15 puntos que restan por jugar y porque en el medio, en solo dos semanas, tendrá un partido muy duro justamente ante Central, en Rosario. Entonces, para este River que por momentos sufre de presión, nada mejor que este pequeño margen de error. Este pequeño margen de tranquilidad.



